Boys es de primera

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Columna del Lobo

Por Juan Carlos Esteves

VAMOS BOYS.- Me emocionó el regreso del Boys a Primera División y aunque ya pasó dos  semanas, no podía dejar de escribir sobre el principal equipo del Callao. Me debía esta columna, porque como buen chalaco, la identificación con el cuadro porteño es natural y se lleva en la piel.
Mis lejanos recuerdos del  Boys  se iniciaron a mediados de los setenta cuando mi hermano Jorge, con diez años,  ingresó a jugar a la categoría “miniatura”. Viajaron a Ecuador y regresaron con una copa. La algarabía fue total una noche de verano en el viejo local del club. El clásico: ¡Vamos Boys, Vamos Boys…” fue estruendoso, emocionante y contagioso.

GUALBERTO.- De ese plantel dirigido por el histórico don Gualberto Lizárraga (descubridor  de los mejores peloteros del Callao), con el tiempo solo dos jugadores tuvieron la suerte de jugar en Primera: mi ahora amigo Carlos “Marrón” Atoche y el buen Fidel Castro (homónimo del ex presidente cubano) que tuvo un paso fugaz por Alianza y la “U” en los años ochenta. Más adelante llegaría la experiencia de ver al equipo rosado de La Rosa, Gil y Scolari.

CHIMPUN CALLAO.- Balón bien tratado, nada de garra y empuje para ganar un encuentro. Así sucedió también el año que campeonó por última vez (1984), con Zuloaga, Cabanillas y Requena.  Pelota en el piso, la gambeta más inesperada y purito corazón para enamorar a la hinchada. Así fue desde los “Olímpicos de Berlín” con Campolo Alcalde al frente, pasando por Valeriano y Barbadillo, hasta llegar a Carlos “Kukín” Flores. Fútbol del bueno y jugadores de exportación.  Callao tierra de talentosos jugadores.  Aunque muchos se quedaron en el intento y otros se conformaron con la mejor “pichanga”  en la pista con del barrio.

NUNCA MAS.- Por todo esto, el club más histórico y representativo del Callao, no podía quedar al margen de la fiesta futbolística de la Primera División. Solo espero que su regreso sea eterno y eficaz. Que los momentos de sobresaltos sean solo una vieja práctica de antaño. Felizmente con la nueva administración liderada por Johan Vásquez, hay futuro para ser protagonistas en un campo de juego.

QUIERO VER.- El club ya lleva  treinta y tres años sin campeonar, casi el mismo tiempo que la Blanquirroja se alejó de los  mundiales. Es momento de darle una estocada al infortunio. Esperemos que en el 2018 el viejo estribillo: “¡Vamos Boys! Quiero ver otro gol en tu score y sentir el rugir del viril Chim Pum Callao” vuelva a inflar los corazones de orgullo. La tribuna porteña está ávida de gloria y celebraciones. Ojalá que así sea.