La hora de los jóvenes

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LA HORA DE LOS JÓVENES
LA HORA DE LOS JÓVENES

Columna Neto comenta

Por Ernesto Cavagneri

Conversando alguna vez con el gran Víctor “Conejo” Benítez, a quien no tuve la suerte de ver jugar, pero de quien todos, exactamente todos, dicen que fue un súper crack, le pregunté que cómo hacían antes los jóvenes para salir y ser protagonistas en equipos grandes como Alianza y la “U”. El maestro que hace algunos años estaba lúcido, me dijo con la sencillez de los grandes: “en mi época todos eran tan buenos que no había tiempo para lesionarse o hacerse el importante”.

Y es que cuenta la leyenda que Guillermo Delgado, a quien llamaban el “León de José Díaz (nombre de la calle donde está el Estadio Nacional)”, era titular indiscutible en Alianza Lima; y por esos caprichos de la vida, no jugó o no quiso jugar un partido. De suplente como zaguero solo había un jovencito de contextura liviana, aparentemente no representaba peligro para Delgado. Ese muchachito era el “Conejo” Benítez, quien debutó y nunca más Delgado recuperó el titularato. Tuvo que irse del país.

¿Por qué cuento esta corta historia? Porque en el fútbol peruano los dirigentes tienen temor de apostar por los chicos de las divisiones menores. Aquí hay dos cosas: o saben que la formación que hacen es mediocre; o prefieren hacer negocios con los “benditos” representantes de jugadores. No tapemos el sol con un dedo. En los clubes peruanos la informalidad jamás permitirá hacer un trabajo serio con las categorías básicas, porque el negocio está en traer reciclados y en el colmo de la conchudez, contratar extranjeros lesionados y pasarlos como saludables.

Ahora que Universitario no tiene cómo contratar jugadores por una sanción absurda, el técnico argentino Pedro Troglio, tiene que hacer de tripas corazón. Tendrá que mirar la cantera por necesidad y apostar por los juveniles, después de todo ya es hora de darles oportunidad a esos jóvenes que quieren demostrar que no tienen por qué ser postergados por tantos extranjeros sin cartel que llegan a nuestro país a llenarse los bolsillos.

El fútbol peruano tiene que cambiar, pero para que eso suceda, primero tienen que cambiar los que tienen el control de las instituciones. Necesitamos dirigentes serios y sobre todo honrados.