Impresionante

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

Me levanté temprano para ir al Estadio Nacional. Era la despedida de Daniel Peredo. No estaba de acuerdo que se escenificara un circo alrededor de su féretro. Soy un poco chapado a la antigua y prefiero la muerte en silencio. Me interiorizo en el dolor de la familia, de la esposa, de sus nenas, angelitos que soportan una pena enorme. No obstante fui. Soy periodista y debo estar en el mismo lugar de los acontecimientos. Quería percibir la sensibilidad de los hinchas que relacionan a Daniel con las alegrías que les dio al narrar los goles que nos clasificaron al Mundial de Rusia.

A medida que pasaban los minutos quedé sorprendido por la gran cantidad de público que pugnaba por ingresar a occidente. La cola era desde  la Puerta 4 hasta la tribuna sur. A las 11 de la mañana se abrieron las puertas 4-5 y 6. En pocos minutos se llenó occidente baja, totalmente copada. Los empleados del IPD tuvieron que desviarlos a intermedia. Y cuando se llenó ya fueron a alta. Tuvieron que habilitar la tribuna norte para dar acceso a los que ya no tenían lugar en la tribuna preferencial. Ojo que el aforo de occidente es de 7,500 espectadores, según Francisco Cairo, jefe de Prensa del IPD.

El momento más emotivo fue cuando ingresó la carroza con el féretro a la pista atlética. La ovación fue fervorosa. Pese al inmenso calor y la alta temperatura los fanáticos soportaron las inclemencias del tiempo. Su esposa y sus nenas seguían a la carroza en la parte de atrás en otro vehículo. No tuvieron más remedio que bajar del rodado y agradecer, con lágrimas en los ojos, las muestras de cariño. Rodeada de familiares y amigas miraban sorprendidas al público que cantaba: “Peredo no se va, no se va, no se va…”. Un grupo de uniformados cargaron el ataúd para llevarlo a saludar con una venia a los hinchas. Fue emocionante. Recién ahí comprendí que no fue tan descabellada la idea de llevarlo al Estadio Nacional.

Un grupo de colegas también fueron a despedirlo. Vimos a sus amigos Carlos “Cachetada” Solís y Fernando “Vocha” Dávila de El Trome, el Tigrillo Navarro de Exitosa, Martín “Cura” Fernández y Valery Sánchez de La Cátedra de Radio Nacional, el historiador aliancista Armando Leveau, Carlos Salinas y Larita del Líbero, Lalo Archimbaud, Freddy Lazo, José Valdeiglesias, Jaime Villanueva, Miguel Toledo, el Turco Farfán del IPD, Pepe Nieto y Apolaya. Abajo se veía a Alberto Beingolea, con su cabello totalmente cano, el Tanque Arias y Pedrito García, llorando la despedida de su amigo. Todos ellos mirando impresionados la espectacular despedida.

Te fuiste Daniel. Tus hinchas te lloraron y extrañarán. Debes irte feliz. Te dieron una gran despedida. Tú provocaste que ello sucediera. La emoción que le diste a los goles de Perú que narraste te catapultó. Un abrazo amigo y colega. Solo le pido a Dios que te tenga en su gloria. Me preocupan tus nenas. Alúmbralas desde el cielo. Ellas fueron la razón de tu existencia. El periodismo deportivo te agradece. Lo dignificaste. Y te convertiste en una leyenda.