Tarde aliancista

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

“Mencho vente a lo de Charlie, el lunes después de la una. Vamos a almorzar juntos la gente de Alianza y de paso comentamos el clásico”, me dice por el celular el viernes al mediodía Víctor Rostaing, ex crack de esa delantera endemoniada de los íntimos a fines de los años 60. El dueño del restaurante tiene un parecido enorme con el cantante argentino Charlie García, por eso su apelativo. Todos en Breña lo conocen como Charlie y su restaurant está adornado con fotos de los ex cracks peruanos de antaño y posters de su ídolo el famoso rockero gaucho.

Llegamos a la hora pactada y ya estaban sentados en la mesa un grupo de ex futbolistas como el “Chevo” Acazuzo y Jesús Peláez. Nos dimos un abrazo con Víctor (Rostaing). No nos veíamos hacía varias lunas y justo llegó Rodolfo “El Mago” Bazán, quien reside en Estados Unidos, pero está de paso por Lima. Ahí nomás apareció Juancito De la Vega y al toque recordé que los tres jugaron cuando Alianza le ganó a Boca Juniors en la misma Bombonera en 1966 con gol de Pitín Zegarra. Aproveché la oportunidad. Esa tiene que ser la central, antes que Alianza enfrente a Boca este jueves.

“Fue una noche inolvidable”, me dice Rostaing. “Pitín aprovechó un centro a rastrón del Mono Valle. Se le adelantó al uruguayo Silveira y clavó. La Bombonera se silenció. Antes del partido nos tiraban de todo, nos quisieron trabajar al susto, pero don Jaime (De Almeyda), el entrenador nos advirtió que teníamos que ponerle la pelota al piso. Ellos son rudos y entran fuerte, pero sin mala intención, los trabajarán a la boquilla, pero no les hagan caso. Con la pelota respóndanles”, recuerda Rostaing.

“Esa noche saqué 27 pelotas que iban a mi arco”, nos dice Rodolfo Bazán. “El partido fue difícil. Boca es Boca en su cancha y fuera de ella. Jugaban en ese equipo el “Tanque” Rojas, Marzolini, Rattín. Tenían un buen equipo. ¿Por qué me decían Magro?. No, no fue por don Juan Valdiviezo ni porque era un mago en el arco. Me decían así por mi viejo, quien tenía su tienda en el Rímac y vendía guitarras que el mismo las hacía. Sus amigos le preguntaban cómo las hacía y él le respondía: Porque soy el Mago del Rímac (sonríe)”.

Juanito De la Vega señala: “Boca era bravo. Yo no les tenía miedo porque había enfrentado a los argentinos en el Sudamericano del 59. Con mi compadre Grimaldo nos paramos en el mediocampo ante la mirada de Rattín. Yo no le llegaba ni al hombro al flaco, pero cuando la teníamos sufría para quitarnos la pelota”.

Llega después Kike Tenemás, me pregunta por mi hermano Orlando con quien trabajó muchos años en la Compañía de Teléfonos. También el “Buyo” Ramírez y le hago recordar una anécdota que me contó Lucho Roth de él. Dicen que una vez le pegó una patada a su puntero y cuando le quiso pegar le dijo: Para qué nos vamos a trompear, mejor no nos hablamos y punto. Y el “Buyo” se mata de risa. Hubiésemos querido estar más tiempo, pero había que seguir trabajando. Fue una linda tarde aliancista.