EL CAPITÁN DE BARRO

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

 Claudio Pizarro. En la página 67 del libro “El Camino a Rusia” que escribe Umberto Jara se lee: No era alguien con quien pudiesen compartir sus inquietudes y malestares, más aún, integraba el sonoro grupo de “los extranjeros”. De ese modo el ambiente interno de la selección estaba dominado por los jugadores con mayor cartel y cuya personalidad avasallaba a los más jóvenes…Tras el lamentable empate 2-2 con Venezuela en Lima, Perú viajó a Montevideo con la exigencia de obtener al menos un punto ante Uruguay. El primer tiempo concluyó empatado a cero”.

 

Continúa Jara en su relato: “Al volver de vestuarios, apenas al minuto con treinta Pizarro pidió su cambio. En el minuto tres, las cámaras lo mostraron sobre una camilla a bordo del carrito de auxilio mientras ingresaba Raúl Ruidíaz. Cuatro minutos después Cavani anotó el gol que le daría la victoria a Uruguay. Mientras los uruguayos festejaban, Paolo Guerrero miró al banco y le gritó “eres un huevón” a Pizarro. Al terminar el partido, Paolo miró al banco con furia y Pizarro le dijo: No podía seguir. Cuando la prensa le consultó sobre el incidente a Claudio dijo con tono displicente: Le cuesta que no esté”.

 

Sigue el relato del autor del libro: “Cuando revisan el video del partido los 92 segundos que estuvo en la cancha en el segundo tiempo, Perú no realizó ningún ataque. ¿En qué momento se lesionó? Si terminó adolorido en el primer tiempo por qué no avisó para que Gareca no queme un cambio. En la conferencia de Prensa, el DT señaló: La lesión de Claudio provocó un cambio y nos quedamos sin otra variante para buscar el partido. Más de un médico señala que es extraño que un jugador salga en camilla cuando la lesión fue en el intercostal y careció de severidad”.

 

“Claudio Pizarro era el capitán. Estaba obligado a una entrega mayor que sus compañeros. Pero no le daba importancia a su función ya que una noche se marchó de la cancha sin entregar la cinta de capitán y tuvieron que ir a pedírsela al banco de suplentes. Tras ese partido Pizarro se fue a una fiesta de una marca de whisky. Defendió indebidamente a Advíncula tras su salida a una discoteca, no actuaba ante los desbordes de Vargas y Zambrano. En suma, no desempeñaba bien su rol de capitán. Por eso no integró más el equipo. De 85 partidos que jugó por la selección solo hizo 20 goles”.

 

“Un muchacho de clase media como Pizarro, que vestía como modelo en las revistas de alta sociedad era imposible que sea el guía de chicos surgidos de barrios difíciles y de hogares basados en la lucha diaria. Por eso el capitán fue Paolo Guerrero, quien era más parecido a ellos, con una madre luchadora, de barrio y de gustos populares. Creció junto a chicos de clase media en el Colegio Los Reyes Rojos y por eso nunca se sintió menos que nadie en la cancha y fuera de ella”.

 

¿Entenderán ahora los defensores de Pizarro por qué  nunca más fue convocado? Fue un capitán de barro. Y nos hizo un favor porque con su salida Paolo Guerrero destacó más y fue el verdadero capitán que necesitábamos. ¿Usted cree que Gareca lo llamará para el Mundial? Si es así, entonces estamos todos locos.