ASÍ NO JUEGA, PERÚ

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El último lunes la pobreza del fútbol en nuestro país, mostró uno de sus lados más lamentables, con la repudiable agresión que sufrió el técnico argentino del Sport Huancayo, Marcelo Grioni, quien fue víctima de puñetes e intento de ahorcamiento por parte del futbolista colombiano Charles Monsalvo.

Una escena que grafica las pésimas decisiones de los dirigentes peruanos, quienes solo piensan en aspectos subalternos y no tienen siquiera la delicadeza de conocer a los ‘personajes’ que suelen contratar para sus instituciones. No les interesa si el tipo es buena o mala persona, solo esperan que rinda, y si dejan un sencillo mucho mejor.

El fútbol nacional necesita refundarse en todos sus aspectos. No nos olvidemos que la clasificación a Rusia 2018 es un accidente en medio de la desgracia permanente. Estamos felices con ver a la bicolor en un mundial después de 36 años, pero no podemos tapar el sol con un dedo, el fútbol peruano sigue carente de todo, pero principalmente de gente honesta, con valores, con principios. Encima la Fiscalía pide 26 años de prisión para el que conduce los destinos de nuestro balompié.

También hay responsabilidad de algunos coleguitas, quienes ponderan las agresiones de algunos ex cracks en el pasado como episodio al que hay que ensalzar. Esa miseria del alma es la que debemos combatir, pero para eso necesitamos de gente bien formada y eso comienza en casa, porque aquel que alguna vez le pegó a un entrenador, seguro que algún día hizo lo mismo con el padre o la madre.

Somos una sociedad que tiene como primer deporte la hipocresía y lejos, fuera de poste, recién viene el fútbol. Hay algunos que hacen hasta libros para destrozar a los futbolistas que se equivocaron, pero claro, ahora es fácil hacerlo porque estamos en el mundial, pero ¿por qué no gritaron las inconductas de antes, en la época en que los futbolistas metían mujeres a la concentración? Hay que ser varoncito siempre. Antes las papas quemaban, hoy todo es banquete. Hoy es fácil pegarle a los que no están o a los que cayeron en desgracia por sus propios errores. Así no juega Perú, señores.