Todo pasa

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

Me imagino el dolor que debió sentir Sergio Peña cuando le dijeron que no sería inscrito entre los 23 de Perú para el Mundial. Creo que la decisión de Gareca se resolvió una vez finalizado el partido ante Arabia Saudita. Pienso que lo tenía en la mira, pero no lo decidía. Al no hacer jugar a Cartagena parece que ya lo tenía seguro y la duda era Loyola o Peña. Le dio casi 20 minutos a los dos, no para que lo convenzan en cuestiones técnicas, sino en el miedo escénico. Loyola si bien es cierto no estuvo brillante, Peña de nervios hasta falló una oportunidad de gol. Y él quiere un equipo fuerte mentalmente. A eso creo se debió su desconvocatoria.

A mediados del 85, cuando Argentina clasificó al Mundial de México 86, fue justamente Ricardo Gareca quien nos sacó del Mundial. Tras el empujón de Pasculli a Javier Chirinos para desestabilizarlo, Gareca anota el gol ansiado, y tras los dos churrascos convenidos convenidos que tuvo en ese partido el inefable árbitro brasileño Arppi Filho, a quien después Julio Grondona lo premió dándole el partido de la final de la Copa del Mundo. Grondona era vicepresidente FIFA. ¿Me entiende ahora?

Cuando Carlos Bilardo al dar la lista final de los que iban a la Copa del Mundo, fue un malagradecido. No llevó al que metió del gol de la clasificación (Gareca), tampoco al arquero (Fillol) quien lo salvo de ser eliminado si no le ataja ese disparo fuerte a rastrón de Julio César Uribe y de yapa, le quitó la capitanía a Daniel Pasarella, para darle el cintillo a Diego Maradona. No contento con eso, hizo una jugarreta en complicidad con su médico para que le de diarrea a Pasarella y no juegue el Mundial. La idea era que juegue el Tata Brown de titular porque era de su palo. Y eso que Pasarella mete el centro para que Gareca la añada en nuestro arco.

Hoy en día Bilardo se muere lentamente. Tiene problemas neurológicos. Qué estará pagando. Pero ese no es el tema. El asunto es que cuando Gareca se enteró que no iba no se puso a despotricar de su técnico, guardó silencio como un caballero que es nunca toca ese tema cuando lo entrevistan. No guarda rencor ni odio. Perdona, pero no olvida. Él sabe el dolor que se siente al no ir a un Mundial. Por eso no quiso hacer daño a muchos jugadores, pese a que FIFA le daba la licencia de llamar a 35 jugadores en una pre lista mundialista. “Ya con uno sufro que se vaya, lo que será hacerlo con 10 o 12”, habrá pensado.

Las dos reacciones de los desconvocados han sido buenas. Primero Luis Abram y después Sergio Peña. Se fueron agradeciendo en su instagram, sin dejar secuelas de bronca ni resentimientos. Gareca les deba haber contado todo lo que sufrió cuando Bilardo lo ignoró y ellos lo entendieron así. Como le dijo Paolo a su sobrino en un mensaje: “El fútbol te da muchas revanchas, ya tendrás la tuya”. A no deprimirse muchachos. En definitiva, en el fútbol como en la vida: TODO PASA.