Arranca el Mundial

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

 

EN LA BOCA DEL TUNEL

 

Escribe: Fernando Jiménez

Desde Moscú – Rusia

Hay que caminar como en los más grandes aeropuertos del mundo en busca de la puerta de embarque. El Centro de Prensa o Medium Center está en el mismo estadio Luzhnikí en Moscú. Hacia allá vamos. Son las 12 del mediodía. Pensé que una hora como máximo, pero no fue así, demoramos cuatro horas. El estadio está rodeado por todos lados de policías. Antes de ingresar hay que pasar un control, mismo aeropuerto. Nos sometemos a ello sin chistar. A la policía rusa se le respeta. Los rostros serios y adustos así lo obligan.

 

Hay un sinnúmero de periodistas que hacen cola. Hay siete chicas que atienden como en los bancos. Next (siguiente) es lo único que saben decir en inglés. Hacemos cola periodistas de diversas nacionalidades y razas, Hay africanos, asiáticos, europeos, sudamericanos y australianos. De los cinco continentes. Las indumentarias orientales con las occidentales son diferentes. Se sorprenden que pocos rusos hablen inglés. Hasta pareciera que han prohibido estudiar ese idioma por la bronca que siempre tuvieron con Estados Unidos.

 

Me toca el turno y le entrego mi pasaporte. Estoy con el celular en la mano que está presto a cuando me hable la señorita rusa. Me habla en su idioma y le pongo el traductor de ruso a español. Speak, le digo y pega su boca al celular y leo que me dice: Muéstreme su Carta en la que FIFA aprueba su acreditación. Le entrego el papel que imprimí en Lima. Se levanta de su silla y va a buscar en su archivo. Respiro aliviado cuando veo mi acreditación en la mano. Le pone el cintillo y me hace firmar un papel de recibí conforme y me hace señas que tengo que ir a la oficina de la derecha para que me den un card con el sello de agua.

 

Hay que soplarse otra cola. Me río porque parece que todos cacarean en sus diferentes idiomas. Se mezclan los diálogos que hasta me dan ganas de grabarlos. Llego por fin al mostrador y me dan un card para ubicarlo en la parte superior de la credencial. Firmo otro papel y me preguntan si me han aprobado el ingreso a la inauguración. Hincho el pecho y le hago una señal afirmativa. Me dibujan un plano a mano y me indican que debo ir al Centro de Prensa para recoger la entrada con el número de pupitre. Hay que caminar unas 15 cuadras entre subir y bajar escaleras. Las señales todas están en ruso. Hay que ir preguntando uno a uno si estamos en la dirección correcta.

 

Por fin llegamos al Centro de Prensa, hay unos cincuenta entre periodistas y reporteros gráficos trabajando. Nos paseamos por todo el salón y no hay ningún conocido. De pronto divisamos a Danielito Arcucci, a quien conocimos en la década del 80 cuando aún estudiaba en el Círculo de Periodistas Deportivos de Argentina. Levanta la mirada y nos sonríe. “Pareciera que solo nos podemos ver en los mundiales o en la Copa América”, me dice. Lo felicito por su trabajo en Fox Sport. Luce su mismo rostro de niño, su baja estatura y su pelo cano, pero mantiene la sonrisa de cuando era jovencito y soñaba con ser periodista.

 

Un voluntario guatemalteco nos ayuda con el idioma. Preguntamos si aún hay cupos en tren para Saransk. Me lleva al módulo de la concesionaria que ha contratado FIFA para estos traslados pero hay deficiencias. Piden disculpas y reconocen que hay muchos periodistas que se han quejado. Sucede que solicitan el número de la entrada cuando eso recién nos entregan el mismo día del partido. No puede seguir copiando el sistema porque se bloquea cuando no entra ese dato.

 

Miramos el reloj y ya son las cuatro de la tarde. No hemos almorzado aún. Hace hambre. De pensar que solo eran unos minutos ni fue así. Qué más da. Los organizadores sufren para atender a cientos de periodistas acreditados. Arranca el Mundial y hay que apurarse. Esta noche de jueves se inaugura el evento más importante del mundo. Y también podremos ver a Rusia con Arabia Saudita. Siempre los partidos inaugurales fueron malos. Esperemos que este sea diferente.