El debut mundialista

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Columna del Lobo
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La columna del LOBO

Por Juan Carlos Esteves

El primer partido de Perú en Rusia 2018 se acerca. Es este sábado y tras el empate de 0-0 en el amistoso ante Suecia, el triunfalismo ha disminuido. Se viene Dinamarca que no es una selección Top, pero eso sí cuenta con algunos jugadores que militan en las grandes ligas europeas. Por nombrar algunos, su principal estrella  Christian Eriksen actúa por el Tottenham,  el atacante Nicolai Jørgensen es goleador con el Feyenoord holandés y Andreas Christensen defiende al Chelsea.

Felizmente existe internet y Ricardo Gareca, debe de tener una información detallada de los daneses, que no llegan con bombos y platillos como la Escocia del mundial de Argentina 78, pero por sus últimos amistosos, el cuadro que dirige el noruego  Åge Hareide  es un equipo que puede complicar.

Porque no siempre la Blanquirroja debutó con triunfos históricos en los mundiales. En México 70 le volteamos el partido a Bulgaria para vencerlo 3-2 y en Argentina 78, nos tumbamos a Escocia con un categórico 3-1.

Sin embargo, dos veces la pasamos mal. En Uruguay 30 cuando jugamos por primera vez en un mundial. El rival fue Rumania, una selección semi profesional que nos ganó 3-1 en un partido donde según los cronistas de la época abundaron las fricciones. El gol de los nuestros lo anotó Luis Souza y a pesar que actuaron el “Mago” Valdivieso, Plácido Galindo, José María Lavalle, Alejandro Villanueva, entre los principales, igual nos metieron tres tantos.

Pero nada como ese debut en España 82’. El rival fue Camerún y a sus jugadores solo los conocíamos por las figuritas del álbum Navarrete. Encima llegó la información errónea que su principal figura era Jean Pierre Tokoto, que tenía 34 años y había actuado en los principales clubes de Francia como el París Saint Germain. Ni por asomo pensábamos o sabíamos que Roger Milla, era el crack de los “Leones indomables”.

Eran tiempos que no había internet  y la poca información podía llegar distorsionada.  Porque para nosotros, las selecciones africanas todavía eran equipos amateur, de muchos movimientos torpes, al cual no solamente le podíamos ganar, sino también golear. Los antecedentes eran puntuales, en México 70, le habíamos metido tres tantos a Marruecos, y en Alemania 74’ la selección de Zaire, no hizo ningún punto, tampoco un gol, perdiendo  9-0 ante Yugoslavia, 2-0 ante Escocia y 3-0 ante Brasil.

La Blanquirroja que había bailado a Francia en su cancha un mes y medio antes, de acuerdo a los antecedentes no tenía por qué sufrir. En unas largas conversaciones con Julio César Uribe, me contó que cuando cantaban el himno nacional vio a los jugadores de Camerún (algunos no bajaban del 1.90 m) y le dijo al “Panadero” Díaz: “Asuuuu, son grandazos”.

Pero los africanos no solo eran “grandazos”, sino que también eran fuertes, algunos contaban con buena técnica y encima sabían marcar. Empatamos 0-0. Ese fue el inicio del fin. Fracasamos en el último mundial y tuvimos que esperar 36 años para estar de vuelta. Hoy nuestra realidad es Rusia 2018 y esperemos que nos vaya mejor desde este sábado ante Dinamarca. Porque con tanto triunfalismo, muchos no tolerarán tanta decepción.

 

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