Cuando juntos todo es posible

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Columna Neto comenta
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Por Ernesto Cavagneri

Hace varios años el gran Alfredo Di Stéfano hizo la mejor definición sobre lo que verdaderamente es el fútbol de hoy: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”.

Lo que acaba de suceder con las eliminaciones de Uruguay y Brasil en el Mundial Rusia 2018, es la clara muestra de que el fútbol que ahora se juega en el primer mundo está orientado a la respuesta colectiva como fin supremo.

Equipos de juego superlativo como Francia y Bélgica entendieron bien el concepto que la capacidad individual siempre debe estar al servicio del colectivo. En este mundial la estrellas brillan, pero más brilla el plantel.
Ayer vi a Kylian Mbappé por momentos neutralizar el juego de Uruguay arrebatando pelotas. Algunos dirán que no era necesario que un jugador con la vocación ofensiva del joven crack francés de 19 años haga esa función, pero en el fútbol de Europa hasta los superlativos están al servicio del once. Nadie es más importante que todos.

Francia demostró que sí se puede jugar con un plantel lleno de figuras cuando todos sintonizan con el camino que traza el técnico. Tocar la gloria pasa también por esa imperiosa necesidad de agregar una cuota de sacrificio para marcar la diferencia.

El equipo celeste se vio diezmado antes del partido con la ausencia de Edinson Cavani. La falta del atacante del PSG se hizo evidente en el campo y perjudicó notoriamente a una Uruguay intrascendente en ataque. El equipo del maestro Tabárez, luchó, batalló, pero lo hizo más por orgullo, porque al frente tenía a un equipo sólido donde todos jugaron de 7 puntos para arriba.

En el Bélgica-Brasil los dirigidos por el español Roberto Martínez dieron otra excelente exhibición de fútbol. Todos generosos a la hora de pelear con el rival, porque hasta un futbolista exquisito como Eden Hazard quitaba pelotas al mejor estilo del francés N’Golo Kanté (una fiera en la cancha). Salida inteligente, precisión en el servicio, elaboración eficaz y peligrosos en ataque. Un fútbol práctico sin perder la estética de este hermoso deporte fue el que ofrecieron galos y belgas. Para ponerse de pie.

Brasil y Uruguay tendrán que hacer cambios sustanciales para ser protagonistas principales y puedan competir en este nivel. La magia aislada de Neymar ya no es suficiente, encima llegó al mundial tras superar una delicada lesión. El volante del PSG quiso ponerse al hombro al equipo de Tite, pero Bélgica fue ordenada siempre y no le dieron espacios.

Sudamérica llora la eliminación de dos grandes como Uruguay y Brasil, pero también hay que admirar lo que ofrece Europa con selecciones impresionantes como Francia y Bélgica que pese a todo jamás renuncian al espectáculo. El martes veremos una final adelantada. Viva el fútbol.