¡Gracias por el fútbol!

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Por Ernesto Cavagneri

Francia está rozando la gloria. El equipo ‘Bleu’ apeló a su categoría y a una impresionante concentración para superar a una atrevida Bélgica que se fue entre aplausos de San Petersburgo.

Vimos una semifinal con pinta de final. Debido al desarrollo del cotejo era evidente que tan solo un descuido podría inclinar la balanza y así sucedió. Umtiti superó en el juego aéreo a Fellaini y definió el partido. Esto pasa cuando los jugadores de jerarquía asoman en cotejos de alto nivel y donde ninguno se saca mucha ventaja. El gran Johan Cruyff decía “nunca cometo errores porque me cuesta mucho equivocarme”. Y ayer vimos como descuidar una marca cuesta ausentarse ahora de la gran final.

Me gustó Francia, me gustó Bélgica, pero me gustó que ninguno salió a especular, fueron hacia adelante, midiendo al rival. Tal vez, el desmedido atrevimiento de los belgas, terminó por negarles el gol, porque se pasaron de revoluciones, además tuvieron en frente una zaga notable, con un golero esplendido como Hugo Lloris (Tottenham), quien evitó el tanto del rival en dos ocasiones clarísimas. Thibaut Courtois también fue figura, hay que decirlo porque no podemos ser injustos con el golero belga del Chelsea.

En el fútbol de hoy ser competitivo es casi una obligación. Es una exigencia mayor, de otro nivel. Para que esto suceda los protagonistas deben estar siempre al servicio de una planificación que empieza en el día a día y que muchas veces no tiene fin, porque los procesos no se cortan.

Cruyff decía también que “jugar al fútbol es muy simple, pero jugar un fútbol simple es la cosa más difícil que existe”. Y ayer Francia tuvo instantes brillantes con un traslado simple de balón, pero efectivo, daba la impresión que por cualquier sector del campo podía hacer daño, con jugadores estupendos como Mbappé, Pogba, Griezmann, Matuidi o el mismo Kante; o la aparición por los laterales con Lucas Hernández y Benjamin Pavard.

Atrás la seguridad de Samuel Umtiti (Barcelona) y Raphaël Varane (Real Madrid) es impresionante. El que menos luce es Olivier Giroud, pero la labor del atacante del Chelsea es clave para el DT Didier Deschamps, porque va bien en las dos áreas, pese a que todavía no anotó en este mundial.

Francia ha superado a una enorme Bélgica que se convirtió en la bestia negra que se tumbó al ‘monstruo’ Brasil y que tuvo en Eden Hazard (Chelsea) a su más alto valor, pero a veces no es suficiente con que solo una estrella brille, porque controlados Romelu Lukaku (Manchester United) y Kevin De Bruyne (Manchester City), a los belgas no les alcanzó la receta. Pero igual hay que aplaudirlos.

Hoy conoceremos al rival de Francia en la gran final del domingo. ¿O la fuerza y el orden inglés; o la sorprendente, pero efectiva Croacia? Está para cualquiera.

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