Lo nuestro está primero

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Columna Neto comenta
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Por Ernesto Cavagneri

Esta noche volvemos a nuestra realidad. Se reinicia el Torneo Apertura, pero no haremos tontas comparaciones como algunos quieren establecer entre el nivel de juego que se vio en Rusia con la pobreza de nuestro balompié a nivel de clubes, pero sí es momento de hacer algunas precisiones post mundial que deberían servir de reflexión.

Por ejemplo: la ausencia del arbitraje nacional en el mundial es un llamado de atención para el trabajo que hace la gente de la Conar. Situación que no viene solamente desde este torneo, sino que a nivel internacional no parecen muy confiables y cada vez hay menos arbitrajes peruanos en Libertadores y Sudamericana. Algo se tiene que hacer.

La participación peruana en Rusia no fue lo que todos esperábamos, pero igual, de las experiencias se aprenden. Hay que ser optimistas y esperar que de ahora en adelante Perú tenga mayor presencia en los mundiales. La tarea siempre será difícil. Con o sin Gareca, el proceso no puede tener pausa.

Lo que sí va a traer cola es la situación en la que se encuentra el presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Edwin Oviedo. Si el actual titular del balompié nacional no limpia su imagen de manera convincente lo mejor sería que dé un paso al costado, porque la cabeza del deporte más popular en este país no puede vivir bajo el manto de la sospecha. Por la salud del fútbol debería dejar el cargo.

Otra de los sucesos que se dieron antes, durante y luego del mundial es la lucha encarnizada entre la FPF y la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP), por el manejo y el control absoluto del torneo de primera división. Los clubes pegaron el grito en el cielo porque le federación decidió asumir la organización del campeonato por los próximos tres años.

Según la ADFP las reglas del juego no están claras. Ciertamente los directivos de la asociación son los únicos que no la tienen clara, porque con esta decisión los dejan fuera del sistema hasta nuevo aviso, realmente.

Pero mucho de responsabilidad tienen los clubes porque desde hace años organizan uno de los peores campeonatos del continente, además de sus benditas comisiones de justicia que nunca hacen justicia. Torneos donde no se premia el orden, el sacrificio, ni el nivel organizativo de los clubes más responsables.

La idea de una Comisión de Licencias no es mala, porque se necesita un verdadero filtro para saber qué clubes merecen estar en la máxima categoría. No es posible que se mida con la misma vara a las instituciones que tratan de ordenar la casa y a las otras que tienen dirigentes impresentables que no honran sus deudas y maltratan a su personal, incluidos técnicos y futbolistas.

Basta ya de tanta informalidad, si queremos crecer hay que botar la mala hierba. Así de simple.