Siempre como una final

0
236
Columna Pisando el area
Columna Pisando el area

Por Renato Landívar

Emanuelle Páucar termina tirado en el campo de juego producto del gran esfuerzo realizado para conseguir su primer victoria, sufrida, con garra y pundonor, como manda su historia. Esa que asegura no debe sufrir para ganarle a un equipo combativo pero limitado como Binacional. Su realidad, producto de malas gestiones demuestran otra cosa, una que lo tiene pidiendo el pitazo final para conseguir un triunfo ante el recién ascendido y así evitar las posiciones de descenso.

Responsabilidad grande en chicos que estarían jugando en reserva aunque las circunstancias los hacen comerse reclamos de la hinchada hambrienta de triunfos y presionados por tener esa vocal como escudo. Eso muchas veces los desmotiva, quita confianza pero cuando sepan canalizarla para usarlo como aliciente para sacar lo mejor de sí.

Claro ejemplo el volante Javier Núñez, quien terminó llorando tras hacer un buen partido mucho tiempo después. Eso demuestra el daño de las duras críticas a los objetivos equivocados y el compromiso de los chicos por su club, ese que desean salvar de este momento tan duro y una realidad que los tuvo casi tres meses sin conseguir tres puntos.

Palabras destacadas para Anthony Osorio y el gran gesto técnico para bajar el balón y pegarle lejos del alcance de Michael Sotillo. El grito demostró la bronca contenida en un futbolista, a quien recién este año vimos debutar. Ayer, el atacante oriundo de Ica acabó con esa frase que en Ate no hay gol y tampoco delantero jóvenes con talento.

Ahora, el técnico chileno Nicolás Córdova debe utilizar este triunfo de la mejor forma para pelear lo que viene para los suyos. Sobre todo lo anímico para afrontar una dura prueba al visitar Huaraz, una plaza adversa y, por ahora, contra el líder del Apertura, Sport Rosario.

Compartir
Artículo anteriorQue vuelva el gol
Artículo siguienteEsta es la “U”