El día que enfrentamos a Alemania en el 70

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

Era un niño cuando vi ese partido. Mis ídolos eran Perico, el Nene, Sotil, Chale. Era un día de junio de 1970 y jugábamos nuestro tercer partido en ese Mundial. Le habíamos ganado a Bulgaria en una volteada espectacular, goleamos a Marruecos y nos tocaba Alemania. Esa tarde, como todo niño era un mar de nervios. Tenía fe que le podíamos hacer un poco de daño, pero me asustaba su alineación que me la leí completita en las páginas de La Tercera de La Crónica que tenía como su Jefe de Deportes, nada menos que a Pocho Rospigliosi. Quien iba a pensar que años después trabajaría en ese diario y también con Pocho. Aunque yo quería ser futbolista, como Roberto Chale.

Alemania tenía a un goleador espectacular. Era cuadrado y con cara de yo no fui. Carismático cuando festejada sus goles. Era el inolvidable Gerd Muller. En la zaga tenía un back central fino y elegante, parecía un profesor de la universidad o un gerente de banco. Su nombre Franz Beckembauer, el Kaiser. Me gustaba también un volante de juego cerebral como Wolfgang Overath. Parecía un bailarín de ballet. Un puntero cimbreante como Libuda y un pelado goleador Uwe Seeler, letal en el juego por elevación y cabeceador nato. Esa tarde Muller nos metió tres goles y el Nene descontó para nosotros.

No fue fácil para los alemanes ganarnos. Me cuentan que Didí se enojó con el “Chito” La Torre porque se dejó sorprender por Muller y por eso le tiró boca un día después y no lo puso ante Brasil. Otros especulan que lo sacó al “Chito” porque le iba a romper la pierna a Gerson, quien lo había lesionado un año antes en un amistoso en Porto Alegre. Lo cierto que ese partido ante los alemanes sirvió para matarme la ilusión y para admirarlos más, sobre todo a esas figuras que menciono. El siguiente partido que jugaron lo vi completito y fue ante Italia. El día que Beckembauer se fracturó el hombro en el primer tiempo y lejos de pedir su cambio siguió jugando con una venda ante la admiración del mundo entero. Ganaron los italianos 4-3, pero a partir de ahí Beckembauer fue uno de los más grandes futbolistas que vi en mi vida.

Han pasado 48 años. Lo recuerdo como si fuera ayer, más ayudándome por el Youtube. Para mí los alemanes son los únicos que así vayan perdiendo un partido no se despeinan ni se desesperan. Asumen uno o dos goles y de a poco van demoliendo a su rival hasta aminorar la ventaja, empatar y voltear el partido. Es una raza impresionante. Con ese país vamos a jugar mañana domingo. Ya Joaquín Low nos debe haber visto ante Holanda y no se dejará sorprender. Imagino un partido intenso, con fuerzas disimiles. Ellos no pasaron a octavos en el Mundial de Rusia, pero es un equipo respetable.

Ojalá estemos a la altura de las circunstancias. El mundo nos verá y será la oportunidad para que nos vean en nuestra real dimensión.