La casa está en orden

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

Hace unos años el recordado Walter Lavalleja nos invitó un ceviche a mí y a Alberto Best. Ambos hoy fallecidos. Faltaba poco para que se inaugure el Estadio Monumental de la ‘U’ el cual Walter había construido. Recuerdo que en aquella oportunidad nos dijo: “Todo está bien, ojalá no haya problemas para la inauguración, pero me pone nervioso el Gordito (Alfredo Gonzales), no tiene maneras para discutir un contrato y siempre quiere avasallar. Un diálogo debe ser alturado por más discrepancias que haya”, nos decía el veterano constructor uruguayo mientras picaba un trozo de cojinova macerada en limón. Era enero o febrero del 2000, inicio del nuevo siglo.

¿Por qué les cuento esto? Porque ayer al levantarme veo todos los noticieros informando del problema de Alianza con los evangélicos. Y recuerdo lo que nos contó Walter en aquella oportunidad, porque él también el que construyó. “Uy no tienen idea Mencho, Alberto lo que sufrimos esos años. La Municipalidad de La Victoria no quería darnos luz verde para iniciar las obras. Era un terreno de casi 40 mil metros cuadrados que el Gral. Juan Velasco Alvarado le donó a Alianza Lima para que construya su estadio y su sede. Aducían que era un terreno del Estado y estaba bajo su jurisdicción. Tuve que recurrir al buen Pocho Rospigliosi y nos ayudó para convencer al alcalde”.

Todo eso recordaba cuando veía las imágenes ayer por televisión. La pregunta es ¿Por qué el ciudadano Julio Saquicuray vendió parte del terreno a la iglesia evangélica El Aposento Alto si eran propiedad de Alianza?. Esa donación de Velasco figura en los documentos de la Superintendencia de Bienes Nacionales. Pero hete aquí, hay dos partidas en la Superintendencia Nacional de Registros Públicos con fecha del 24 de junio del 2016 en la que figura que los evangélicos le compraron a Julio Saquicuray dos lotes, uno de 1,216 y otro de 1,235 metros cuadrados por un valor de 600 mil dólares. Pero increíblemente, los predios pertenecen al área que el gobierno de Velasco adjudicó a Alianza.

Para la Municipalidad de La Victoria, los terrenos  y la explanada son propiedad del Estado, pero bajo su administración. Y rechaza la compra efectuada por los evangélicos. Según la resolución ministerial con fecha octubre de 1975, Alianza Lima tenía el derecho de la administración de la zona de la explanada del estacionamiento por un periodo de 25 años, y eso ya culminó a fines de 1999. La municipalidad es la encargada de la administración, pero esos terrenos son propiedad del Estado y aseguran que en la entidad edil no existe venta de terrenos a ninguna iglesia.

Por lo que se desprende hay muchas irregularidades que tiene que ver y solucionar la Administración Temporal de Alianza Lima. Descubrir quien se aprovechó de la buena fe de la Iglesia y los pastores. Claro se hizo en el gobierno de Guillermo Alarcón, quien estuvo implicado en la red del traficante de terrenos Rodolfo Orellana y aparentemente se supone que hay una complicidad. Mientras tanto, ayer los barristas defendieron a capa y espada su predio y como dijo alguna vez un político sudamericano a raíz de actos violentos que reprimió: La Casa está en orden.