Abriendo Juego con “Gallito”

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Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

Hoy al mediodía se presenta el libro “Abriendo Juego” en el cual se relata la vida periodística de Littman Gallo “Gallito”. Fue una promesa que le hicieron sus hijos, especialmente Pipo, quien tengo entendido es Director de Teatro y especialista en Artes Escénicas. Le dio el encargo para que la escribiera el colega Luis Carlos Arias Schereiber, quien debo suponer lo ha hecho de manera magistral por el voluminoso archivo que tenía el popular “Gallito”. Sus jugosas anécdotas y su dilatada trayectoria se podrá leer en este libro.

A Littman lo conocí personalmente en 1985. Fue a fines de junio en Buenos Aires y había ido como enviado especial de La Tercera de La Crónica para cubrir el partido que iban a jugar Argentina con Perú por las eliminatorias en el Monumental de River. Hacía 15 días yo había cambiado de camiseta de La Tercera a El Nacional, pero me había acreditado por el primero ante la AFA para el encuentro entre argentinos y peruanos. Justo la noche anterior del retiro de las credenciales lo encontré en el bar del Hotel República, donde se alojaban la mayoría de periodistas peruanos. Littman, conversaba con Bruno Esposito, Miguel Portanova, Lolo Salazar, su compadre espiritual, y Tito Navarro entre otros.

Me senté en la mesa de ellos y le dije: “Oye Littman, por si acaso te cuento que estoy acreditado por La Tercera, mañana que vas a recoger tu credencial no me eches en cancha y digas que ahora soy de El Nacional. Por si acaso, tú no sabes nada”. No te preocupes, Fernandito. Yo no se nada y si me preguntan seré una tumba, me dijo. Me quedé tranquilo. Al día siguiente llegué a la AFA para retirar mi acreditación y me encara Washington Rivera, el Jefe de Prensa. “Así que me quieres sorprender, han venido los de La Tercera y dicen que vos ya no estás ahí que ahora estás en su competencia El Nacional”. Gallito había sido el infidente. Como Washington me conocía me dio nomás la credencial advirtiéndome que regularice mi nuevo trabajo. Gallito no paraba de reírse cuando nos volvimos a ver.

“Gallito” era muy acucioso, mosca, como decimos los periodistas. Un día estábamos cubriendo Asociación, ya por el 90, y se me acerca y me pregunta: “¿Es verdad que Pepe Olaya le quitó El Nacional a Lorenzo Villanueva?, me han contado que ha entrado con gente brava desalojando a Melcocha con su diario Ídolo”. Yo no se nada, le respondí, hoy descanso. Mañana me enteraré. Era un lunes por la noche. Como era bien sapo, me dijo: Vamos a El Nacional, yo te llevo en mi carro, te espero abajo y averigua. Así como yo también quería saber las novedades del cambio de dirección en el diario, acepté su pedido. Fuimos en su auto. Subí a la redacción y mientras estaba en la mesa de diagramación me llamó Pepe Olaya para comunicarme que me ofrecía la Jefatura de Deportes. La cual no acepté porque no podía traicionar a mi jefe Enrique Roel. Pero esa es otra historia.

Ya no bajé para contarle a Gallito. Se habrá cansado de esperarme y se fue. Siempre jovial y alegre. Le tuve mucho cariño porque no era renegón, ni con mal carácter como los otros jefes patriarcales de antaño. Quiero leer ese libro que debe tener muy buenas anécdotas. Siempre te recuerdo “Gallito”, mi gran amigo.