Marcelo Gallardo “Ser entrenador, te consume demasiado”

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Marcelo Gallardo
Marcelo Gallardo

EMPEZAMOS A VIVIR EL RIVER – BOCA…

Marcelo “El Muñeco” Gallardo (20×20)

Extracto de la
Revista El Gráfico

1.- ¿Es mucha presión ser entrenador? 
Antes que técnico o jugador, somos personas. Cuando sos jugador de fútbol, pensás por vos y por nadie más, pero cuando sos entrenador ya no pensás por vos solo, sino por mucha otra gente. Esta profesión, te consume demasiado ser entrenador, la dinámica te va llevando hasta meterte en un grado de locura.

Llegó a River a los 10 años y fue el equipo que lo encumbró a la fama.

2.- ¿Cuándo supiste que serías entrenador? 
La vocación se me despertó a los 28 años. A esa edad me comenzó a interesar mucho y vivía preguntándoles a los técnicos.

3.- ¿De quienes aprendiste más?
Me hubiera gustado tener a Bielsa de más grande, con 29 o 30 años, porque lo tuve de más chico. Fue el tipo del que más aprendí. Ojo: tampoco era fácil acercarse a Bielsa porque imponía una relación distante, pero cuando se acercaba a hablar, aprendías.

4.- ¿Quién fue tu mayor influencia?
Aprendí y tomé cosas de todos, pero no siento que haya una línea directa de uno en particular. Creo que la mayor influencia es mi forma de haber sentido el juego.

5.- ¿El técnico debe saber más de fútbol o más de grupos? 
Para algunos, pasa por el manejo de grupo, para otros por el mensaje, personalidad y la forma de modificar un partido con los cambios. Para mí, lo más importante es tener sentido común, que no es fácil. Soy muy observador, y me gusta escuchar. Saber convencer a tus jugadores con el mensaje.

6.- ¿Es cierto que no te gustaba jugar al fútbol de chico? 
En Merlo vivía enfrente de un potrero. Lo primero que me regalaron fue una pelota, pero hasta los 8 o 9 años no se me había despertado el deseo y prefería remontar barriletes.

7.- ¿Cómo llegaste a River?
Fuimos un martes de noviembre, con dos amigos de Merlo. Había como 70 chicos. Pasaron dos horas, mis amigos se probaron, se bañaron, volvieron y yo seguía ahí. Mi viejo vino dos veces a decirme que nos fuéramos. Pero yo no quería irme sin mostrarme. Era casi de noche el DT me vio. “Disculpame, me olvidé de vos, ¿de qué jugás?”, me preguntó. “De ocho”, contesté.

8.- ¿Jugabas de ocho? 
De ocho, de diez, de nueve, en el barrio jugás de lo que sea. Agarró y me puso con los chicos del club, no con los que estaban a prueba. Pasaron 5 minutos y no había tocado la pelota. Entonces me paré al lado del DT y le pedí si no me podía cambiar de equipo. Entonces empezó a ordenar que me la pasaran, vio que tenía algo de idea, y le dijo a mi viejo que me trajera el jueves para verme bien. El jueves jugué un ratito y me hizo fichar.ç

“Marcelo Bielsa fue mi mejor entrenador, lo tuve de muy joven, pero me hubiese gustado que lo fuera cuando maduré para explotar mejor sus conocimientos”

9.- ¿Quién te bautizó “Muñeco”? 
Fue entre Hernán Díaz y Zapata, en un loco, cuando recién empezaba a entrenar con la Primera. Era chiquito, con cara de nene, no tenía ni granos, y empezaron “ahí va el muñequito, ojo con el muñequito”… Quedó para siempre.

10.- ¿Quiénes te pegó más en Primera? 
No me pegaban mucho porque jugaba a uno o dos toques. A Ortega, en cambio, ¡le pegaban cada patada! Porque el Burro te amagaba, te enganchaba, te frenaba, y le tiraban con todo el Loco Enrique, el Pipa Higuaín. Yo, sufría las pataditas de Astrada en los tobillos.

11.- ¿Cómo te fue en Europa?
De Mónaco me impactó la calidad de vida con que se vive. Es una isla. Yo qué sé, a mí me pasó de ir por la calle y cruzarme con Magic Johnson o con Michael Schumacher caminando como si nada. O estar en un bar tomando una copa y en la mesa de al lado tener a Bono cantando a capela, esas cosas locas e inimaginables.

12.- Vos que tuviste a Maradona de ídolo, ¿Messi llegó a su altura? 
Ha dado un salto superior. A nuestra generación nos cuesta asumir eso. Messi maneja todas las situaciones que cuando lo veo por la tele me genera una doble sensación: admiración por un lado y también bronca, porque hace creer que este juego es muy fácil. Y después agarrás un equipo y es todo lo contrario.

13.- ¿Tu mejor partido?
En PSG contra Sochaux en que me salió todo. Pero fue un 0-0 intrascendente… Después, uno que guardo en el corazón fue un 3-0 a Independiente en el Monumental, metí dos goles, uno después de una linda pared con Enzo (Francescoli). Fue uno de los momentos más fuertes de idilio que viví con la gente.

14.- Con Didier Deschamps, hoy técnico de Francia, también te cruzaste.
Deschamps me mintió, entonces ahora que soy técnico, si yo le miento a un jugador, ¿cómo lo miro después a la cara? Cuando le mentís al jugador, no hay vuelta atrás, por eso aprendí que por más mala que sea la noticia, al jugador dásela siempre.

15.- ¿Te agarraste a piñas con algún compañero? 
Dos veces. Una, con Almeyda, en un entrenamiento de la Tercera. Me entró fuerte él, después le entré fuerte yo, y ahí él se levantó y nos preparamos para pelear; yo primerié y pegué, después lo agarraron a Matías, una calentura del momento. La otra fue con el tano Panucci en el vestuario. A él le gustaba mucho tirar centros, a mí jugar corto, en una me hizo gestos y nos agarramos en el vestuario. Después hicimos una gran relación.

Llegó a River a los 10 años y fue el equipo que lo encumbró a la fama.

16.- ¿Con Ortega estás peleado? 
No. A Ariel le tengo un cariño especial: nos conocemos desde chicos, compartimos cosas muy lindas y nos unen el afecto y el respeto. Fuimos muy compinches dentro de la cancha, pero afuera no tanto. La vida nos fue llevando por carriles diferentes y nos fuimos distanciando, pero nunca pasó nada, sólo maneras diferentes de vivir.

17.- ¿Vos sabías de su problema con el alcohol? ¿No pudiste ayudarlo? 
No era yo la persona indicada, Ariel siempre fue algo rebelde para asumir algunas cosas. Era dócil para que te relacionaras con él y te escuchaba, pero después vivía como quería.

18.- ¿Por qué arañaste a Abbondanzieri, te volviste loco? 
Me habían expulsado con Cascini por pecharnos, y me agarró toda la impotencia junta: darme cuenta de que me perdía no sólo ese partido, sino la revancha. ¡Era una semifinal de Copa Libertadores y contra Boca! Un hecho histórico. Cuando estás caliente, lo que menos querés es que el rival te toque. Y si es de atrás, peor, entonces uno me agarró de atrás y al primero que pude le tiré un cachetazo. ¡Mirá si voy a querer arañar a alguien! Noooo. Lo cierto es que perdí el control, no era consciente de lo que hacía. Después nos eliminaron y vi actitudes de burla de algunos jugadores de Boca, entre ellos del Pato, y no me dieron ganas de pedirle disculpas. Si no, lo hubiera hecho.

19.- ¿Cuál de tus dos Mundiales te frustró más? 
En el 98 fui con muchas expectativas, pero no jugué. En 2002 directamente ni entré. Entonces pienso: “Puta madre, tuve la oportunidad de estar en dos Mundiales y casi no estuve apto para competir de igual a igual con el resto”, bueno, me pone mal.

20.-  ¿Qué sentiste el día que River se fue a la B? 
Fue una sensación…. una sensación… de mierda, de mierda. Esa es la palabra. Ver algo que no podías creer que estuviera sucediendo.