Barros Schelotto “Esta final es eterna”

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El ‘Guille’ nació en Gimnasia y Esgrima, pero se convirtió en emblema de Boca Juniors, como jugador y ahora como técnico
El ‘Guille’ nació en Gimnasia y Esgrima, pero se convirtió en emblema de Boca Juniors, como jugador y ahora como técnico

EL MELLIZO GUILLERMO BARROS SCHELOTTO, DT DE BOCA JUNIORS, RESPETA A RIVER, PERO CONFÍA EN HACER HISTORIA MAÑANA EN LA COPA LIBERTADORES 2018

Tomado de
Marca de España

El ‘Mellizo’ está en la vitrina de todo el mundo. Mañana Boca podría hacer historia si le gana de visita la final definitiva de la Copa Libertadores 2018, a su archirrival River Plate. Sin duda que el súper clásico argentino concitará la atención de todo el planeta.
El técnico de Boca, Guillermo Barros Schelotto (La Plata, Argentina, 1973), no solo fue figura xeneize como jugador, sino que ahora como técnico puede marcar en los libros algo sin precedentes. Aquí les ofrecemos parte de su diálo con Marca de España.

-Usted ganó con Boca cuatro Libertadores, dos Sudamericanas, dos Intercontinentales, dos Recopas, seis Ligas… ¿Cómo vive un hombre de fútbol una final como esta?
-Es un mérito tanto de Boca como de River haber alcanzado esta final. No será sencillo afrontarla para ninguno de los dos. Va a ser una final muy peleada. No sé si será igual a lo que pasó con el Real Madrid y el Atlético de Madrid en Champions, pero será algo muy parecido.

-Uno gana cosas como jugador y cuando se sienta en el banquillo casi se le olvidan. ¿Qué le pasa por el cuerpo como entrenador?
-Es increíble llegar a la final… y que el rival sea River. En todos los sentidos. Desde la expectación que genera hasta lo importante que es esta final. Boca siempre exige ganar y tenemos un rival que pide lo mismo. Más allá de los sentimientos y de las expectativas, es complicado imaginarla porque nunca se dio (en Libertadores).

-¿Hubiera preferido una final con Gremio o el hecho de tener la opción de vivir algo histórico está por encima de la situación?
-Que sea un Boca-River la final de la Libertadores tiene algo muy especial. Es una final eterna contra el rival eterno, es fantástico llegar a la final contra el rival de siempre, tanto para Boca como para River. Hemos logrado imponernos ante los brasileños. Últimamente en la selección las cosas se nos fueron y esta final habla bien del fútbol argentino. Más que de la pelea o de que uno de los dos acabará perdiendo, lo veo en positivo para Argentina.

-Se trata de la última Libertadores a doble partido… y todo empieza en La Bombonera. ¿Es una ventaja?
-Es como si se jugara un Barcelona-Madrid. Da igual el estadio, cualquiera de los dos puede ganar como visitante o como local. En este nivel de rivales, no hay situación de ventaja.

-¿Cómo es compartir la banqueta con su hermano Gustavo?
-Es bueno el hecho de mirarnos y rápidamente pensamos muy parecido. Vemos el mismo fútbol y nos gusta el mismo fútbol y eso nos hace resolver situaciones rápidas. El convencimiento de los dos nos da mucha más fuerza.

-¿Por qué Boca no deja de crecer?
-Boca es un gigante en todos los sentidos, en los últimos años ha mejorado mucho. El plantel, los jugadores. En el previo al Mundial teníamos ocho jugadores de selección y eso no es común. Hemos elevado el nivel y hemos igualado el nivel de River. Hemos dominado en Argentina, pero en Libertadores, en 2016 estuvimos a un paso de la final… El club ha mejorado en todos los sentidos y eso ha puesto a Boca en un lugar de privilegio.

– ¿Qué entrenador le ha marcado más?
-Todos te dejan algo. Positivo o negativo. De los positivos recojo mucho de Lavolpe de la forma de jugar y entender el juego. Con Bianchi que fue tan ganador. Cojo mucho de Lavolpe y Bielsa, pero por encima de todos está Bianchi. Tenemos una gran relación, creo que él fue el que más me ha marcado.

-¿Les habla de su Boca a los jugadores?
-El fútbol ha cambiado tanto en los últimos años. Los jugadores se han ido más rápido de Argentina y es complicado volver a tener esos equipos que tenía Boca. Pero estamos muy bien en cuanto a jugadores. Lo mejor que se puede copiar de aquella época es el mensaje de que podíamos competir con cualquiera. En aquel 2000 nos tocó jugar contra el Madrid la Intercontinental que estaba cargado de nombres y logramos igualarles y ese Madrid tenía jugadores de nivel internacional.

-¿Se ve en otra Intercontinental contra el Madrid, pero esta vez en el banquillo?
-La verdad es que no podemos permitirnos pensar en lo que viene después.

-A nivel de Argentina, ¿qué se va a vivir en Buenos Aires, podemos llegar a entenderlo en Europa?
-Va a ser muy intenso, eso te lo aseguro. Se han vivido otras situaciones en primera fase, en octavos de final, en cuartos y en semifinales, pero con el cambio de formato ha llegado esta final. Es entendible porque no solo se va a definir el mejor entre Boca y River, se va a a definir el ganador de la Libertadores.

-Argentino, en Argentina, ¿es tocar el cielo con Boca?
-Creo que sí, es tocar la cima. A mí no me tocó dirigir una final del mundo como sí a Gallardo contra el Barcelona o a Bianchi contra el Madrid, pero esta final te eleva a una situación diferente.

-Están obligados a mandar un mensaje de tranquilidad a la gente.
-Obviamente debe de una fiesta del fútbol argentino y habrá un ganador, pero a alguien le tocará perder. Ojalá sea una fiesta. Haremos todo por Boca para ponerlo en lo más alto posible.

-Déjeme preguntarle por el futuro. ¿Un entrenador de su estilo podría dar el salto a España?
-En este momento sólo pienso en la final, pero en el futuro ojalá tenga la oportunidad de entrenar en España, es una aspiración de todos los profesionales entrenar en las mejores ligas, pero lo más importante es tomar decisiones adecuadas en el momento correcto.

-¿Le da tiempo a ver algo de La Liga (España)?
-Es mi profesión y casi mi obligación de estar atento a lo que pasa en Europa. Uno siempre quiere mejorar y siempre mira estas ligas para aprender y copiar algunas cosas, otros estilos y otros entrenadores. Veo todo, Liga, Premier, MLS, Calcio… uno no puede vivir de espaldas al mundo.