Alianza y el Cristo Morado

Alianza y el Cristo Morado

Hace 46 años, ‘grones’ hicieron pacto de convivencia con el Cristo de Pachacamilla

Jorge Luis Egoavil

Era casi el mediodía del martes 24 de octubre y Armando Leveau, el coleccionador de libros, revistas, folletos, diarios, estaba sentado en un viejo escritorio, dentro de su oficina, ubicado en un edificio antiguo de la calle Carabaya, en pleno centro de Lima.
-Pasa y siéntate, me dijo esbozando una amplia sonrisa, abrió un cuaderno que antes usaba para apuntes de contabilidad (de joven era contador) y me muestra… “¿Sabes?”, dice colocándose unos anteojos antiguos, tipo lupa, “aquí está la verdadera historia de la camiseta morada de Alianza Lima, solo yo lo sé”.

En ese ambiente, todo huele ha guardado, pero el coleccionista aliancista, ya está acostumbrado a ese peculiar modo de vida y se acomoda para darme una clase de historia.
“Recuerdo como si fuera ayer –empieza diciendo- era el domingo 27 setiembre de 1971 entre soleado y frío, jugamos un partido del torneo ante Porvenir Miraflores en el estadio Lolo Fernández de la “U” en Breña.
“Se ganó 1-0 y el ‘Chino Pepe’ Carrión que era el utilero del equipo le dice al final del partido al presidente, el Pato Souza: Presi, para el choque ante Cristal de la semana que viene no tenemos indumentaria completa”.

Vete a la casa ‘Player’ –empresa que vestía a los íntimos habla con Rodolfo y Gladys y diles que te prepare un juego de camisetas, fue la orden que le dio al ‘Chino’ sin saber que el club le adeuda un montón de plata. Por supuesto le dijeron que no y como sabía que tenía que cumplir como sea la orden, tocó varias puertas, pero nadie le quiso ayudar con esta delicada tarea.
Armando Leveau recuerda: “El ‘Pato’ Souza era un tipo bajito, gordito, pedante y de mal genio, trataba de a gritos a los empleados, nadie osaba a contradecirlo, menos a incumplir con sus órdenes, en otras palabras, era el dueño de Alianza Lima”.

Por eso el ‘Chino’ no quiso regresar y contar su fracaso en la búsqueda de la indumentaria, temblaba de miedo con solo pensar en los gritos. ¿Qué hago?, se preguntó. De tanto pensar, se decidió ir a la cuadrilla donde pertenecía –era devoto del Señor de los Milagros- para ver si sobraba tela de los hábitos para la confección de las camisetas. Se había animado porque veía parecido al azul. Encontró el material y mandó a confeccionar a un chino en La Parada las camisetas, el pantalón blanco y medias moradas.

-¿Y qué pasó luego don Armando?, lancé la pregunta.
“Lo cierto es que llegó el domingo, día del partido, era 3 de octubre, Alianza Lima jugaba un choque clave ante Cristal en el Estadio Nacional. El presidente Souza como siempre se acomodó en el palco dirigencial acompañado de un sequito de ayayeros. Cuando vio al equipo salir con unas camisetas raras cambió su rostro mostrando cólera”.
-¡Qué venga el Chino!, gritó a uno de sus acompañantes.
El utilero al enterarse de la reacción desmesurada, entró en pánico y se acercó al palco sabiendo lo que le iba a pasar. Ante los ojos de la gente fue mansillado, humillado, vejado, denigrado y botado.

-¡Lárgate!, le dijo finalmente. El Chino Pepe se alejó triste y se acomodó en costado de la tribuna de accidente por la zona norte maldiciendo su mala suerte y la decisión asumida. Pero el destino le tenía deparado un final feliz.
Souza vivió ese partido con intensidad, más aún cuando Cubillas y Cueto anotaron los goles aliancistas, ambos tantos lo celebró a rabiar. Fue un triunfo mágico, con baile. Al pitazo final,

El “Pato” mandó otra vez llamar al ‘Chino Pepe’, pero ya no para insultarlo, sino para devolverle el puesto de utilero y dar la orden que para el próximo partido en Trujillo ante Mannucci se juegue con las mismas camisetas. Como todo aliancista el presidente Souza también era cabulero. El siguiente partido ganamos 3-2.

-Voy a cerrar mi historia, acota Armando Leveau hojeando algunos apuntes. “Ya luego de algunos años, el propio ‘Chino Pepe’ logró conversar con el presidente Alan García para que intercediera en la colocación en las andas del señor (al lado derecho) de el banderín de oro y plata de nuestro querido club”.

“Ah, y la del estribo, en esta oficina, tuve charlas interminables con el ‘Chino Pepe’, era un personaje, devoto y fanático de Alianza Lima. Él falleció en el 2001. Era un gran hombre”… Vi que la nostalgia lo embargaba y decidí que era momento de cerrar este capítulo en la vida de Alianza Lima… ya vendrán otros.

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