¿El ‘Dios’ Gareca?

¿El ‘Dios’ Gareca?

Por Jorge Egoávil

¿Clasificamos al mundial? Todo el mundo hace esa pregunta pero nadie, incluyendo Ricardo Gareca o el mismo Juan Carlos Oblitas, tiene la respuesta correcta. Solo lo puede saber el legendario mago Mandrake, un personaje de la tira cómica de los años 30 pero que ya desapareció del universo.
Ahora, si basamos nuestro concepto en que el fútbol es el arte de lo impensado, podemos hacer un ejercicio de posibilidades y ensayar un análisis concordante con la realidad utilizando las matemáticas y lo que vemos en el campo de juego.

Hoy tenemos 18 puntos. Si ganamos a Bolivia en Lima, que es casi seguro, sumamos 21. Si sacamos tres en Quito ante Ecuador, se aumenta a 24, si empatamos a Argentina en Buenos Aires ya son 25. Y si cerramos ganando de local a Colombia, habremos logrado 28. ¿Suficiente? Por supuesto. Esa suma sirve hasta parar ir directo a Rusia 2018 y si no alcanza, luchar un cupo en el Repechaje.

Cambio de chip. Luego de haber fracasado con los llamados galácticos o vacas sagradas, el “Tigre” hecho ojo al torneo local, cambio su concepto y apostó por otros nombres que hoy están en la cúspide de su producción futbolística en el extranjero, entre ellos Cueva, Gallese, Yotún, Polo, Ruidíaz, Trauco, Corzo, sumándose Guerrero, Carrillo y un sorprendente Hurtado, al que nadie quería por ser un pecho frio.

¿Qué de bueno tiene este equipo de Gareca?, compromiso, unidad y respeto por un concepto de juego. La mayoría del plantel venera a su entrenador y eso lo hace un ser casi supremo. Y no es para menos. Gracias a él, un 80% están en ligas competitivas y triunfando. Eso se llama empatía con el líder, con el profesor, con el guía.

Lo bueno de esta selección es que está jugando a un sistema de juego uniforme, cuatro en el fondo, dos contenedores mixtos, dos extremos, un enlace y un delantero en punta. Los altos y bajos es producto de la inestabilidad emocional de algunos, pero cuando se ponen a jugar se produce lo que vimos el pasado martes ante Uruguay, “el tuya y mía”, como calificó el periodista uruguayo Atilio Garrido de Tenfield a las paredes cortas y largas entre Carrillo, Hurtado, Flores, Corzo, Tapia, Trauco…
Yo diría que Ricardo Gareca está acercándose a lo que hizo el Colombiano Jorge Luis Pinto en Alianza Lima, que en 1997 lo sacó campeón luego de 15 años, en base a disciplina, compromiso y respeto a su trabajo. Cómo quisiéramos que esa historia se repita. Sería maravilloso para el país porque el mundial está ahí, aun a la vuelta de la esquina.

‘Tigre’ tiene para 4 años más

para que Ricardo Gareca se quede 4 años más al mando de la selección, solo tendrá que ganar a Bolivia en agosto, el resto de partidos, los resultados ya le serán secundarios, al menos para su futuro en el Perú. Si clasificamos, será elevado a Dios. Si somos eliminados, nos iremos con la frente en alto y con un equipo potenciable para el próximo mundial.
¿Y el proyecto de menores con la UT dirigida por Daniel Ahmed? Con los fracasos en el sudamericano sub 20 con Fernando Nogara y en la Sub 17 con JJ. Oré, al técnico argentino solo le queda una bala y que lo va a quemar en el sudamericano sub 15 de noviembre (lo dirigirá su asistente Teixeira). O clasifica al mundial o renuncia a todos sus privilegios y el millonario contrato que tiene con la FPF.

¿Y si Oviedo no es reelegido el 2018?

En noviembre del próximo año habrá elecciones en la FPF. Oviedo aún no decide si va a la reelección o delega a uno de sus delfines (se dice que sería Oblitas). Si hay cambio de mando, habrá un replanteo en el proyecto de mayores, condicionado a la coyuntura del momento. Gareca seguiría pero con nuevas pautas ¿Y en menores? Los otros posibles candidatos, llamase Alfredo Britto o el mismo Agustín Lozano, han expresado su rechazo a un proyecto que nos ha llevado ser el peor país en trabajo de menores en Sudamérica. Cero puntos en todo.

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