Yo, Claudio

Yo, Claudio

Por: DR. Iván Torres La Torre

Aprovecho legítimamente el espacio de esta columna, para expresarle algunas reflexiones a nuestro extraordinario excapitán de la selección peruana y gran delantero nacional e internacional, Claudio Pizarro.

Apreciado Claudio: En la vida hay que saber identificar los momentos que nos toca vivir. Tú eres un gran delantero de talla internacional; de reconocimiento por todos, por tus dotes de gran goleador, por la evolución en tu capacidad futbolística, por tu liderazgo en la cancha en los últimos años y por todo aquello que, sabemos todos los peruanos que gustamos de tu buen fútbol y celebramos cada gol que le brindaste a Alianza Lima, a la selección peruana, a los equipos alemanes por los cuales jugaste; y en líneas generales respetamos tu trayectoria que, indiscutiblemente es la de un jugador que ya se encuentra en la vitrina más admirada de nuestro fútbol nacional. Eso, sin lugar a duda.

Sin embargo, te repito que el pasar del tiempo es inexorable. La coyuntura en la que te desenvolviste, de victoria, por cierto, corresponde a otro escenario, tu escenario no corresponde a la actual selección peruana de fútbol, en la medida que el éxito de la selección actual responde a otros factores; entiende por otros factores por ejemplo otros delanteros, otro entrenador, nuevos valores en el medio campo y en la defensa, una nueva personalidad de la selección, un nuevo espíritu de equipo y una sustancia futbolística en la cual tú no estás.

Todos los lobbies empresariales te hablarán al oído pidiendo que te muestres en algún equipo alemán para que vuelvas a la selección peruana. Cierta prensa te utilizará para su negocio y generará una corriente de opinión con el famoso “Pizarro Vuelve”; todos te dirán que todavía corres y que indiscutiblemente tu experiencia será vital en un mundial, que tu potencia de juego a la europea será fundamental ante Nueva Zelanda y que la selección te necesita. Pues bien, ahí tu madurez de deportista, de hombre, deberá aconsejarte de la mejor manera, puesto que, te repito, el hombre inteligente decide sus momentos.

Para ponerte tan solo un ejemplo, te ofrezco el episodio de la despedida del gran capitán de América Héctor Chumpitaz, quien habiendo clasificado al Perú a España 82 con un triunfo en Montevideo ante Uruguay y un empate en Lima, se retira en hombros, cual torero, con lágrimas en los ojos, pero con todos los laureles ganados, despreciando el mundial de España 82, pues definitivamente el tiempo le dio la razón.

Finalmente, apreciado Claudio, espero tus mejores aciertos aconsejándote que no te doblegues ante la adulación y los “ayayeros” que quieren hacer negocio de ti. Hasta la próxima semana.
Abogado – Vicepresidente del Bolognesi de Tacna 999266677/2611737.

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