YO ESTUVE EN CANCHA DE BOCA

YO ESTUVE EN CANCHA DE BOCA

Por: MIGUEL ÁNGEL SUERO

Consumado el cambio de escenario para el partido con Argentina, las imágenes se agolparon de inmediato en mi mente. Empezaron a aparecer y el grito estentóreo de los hinchas de Boca también retumbaron en mis oídos. Lo volvía a vivir, a mil, emocionado y esta vez, reflexivo.
Aquél 2 de marzo del 2005 acompañe a Sporting Cristal, dirigido por el “Patón” Bauza que enfrentó a los Xeneizes, por Copa Libertadores. El resultado fue 3 a 0 a favor de los locales, pero nuestro tema hoy no es analizar lo ocurrido en la parte fútbol, donde Boca fue muy superior en Lima y Buenos Aires, sino el ambiente, la previa y lo trascendente que podría ser el jugar este partido de eliminatorias que se nos viene, en La Bombonera.
Alberto Rodriguez es el único sobreviviente de ese encuentro, tuvo que marcar nada menos que a Tévez y Palermo, pero si leemos la línea defensiva completa de la zaga rimense, entenderíamos que no tuvieron mucha resistencia. Cristal se alojó en el centro de Buenos Aires, a pocos metros del Obelisco, y los hinchas locales jamas se asomaron a molestar, situación muy distinta a lo que seguro ocurrirá este 4 de octubre, cuando la bicolor llegue a la capital argentina.
Ya el día del partido empezó la fiesta en La Boca, el estadio se llenó dos horas antes de iniciar las acciones y desde los túneles,, en vestuarios se sentia el bullicio de los aficionados, las canciones y claro que se mueve algo el cemento, sus estructuras parecen rugir pero esa misma sensación la sentí en los clásicos del fútbol peruano, jugados en el Estadio Nacional, antes de su remodelación, desde el tunel a la salida al campo el Comando Sur y La Trinchera Norte elevaban los decibeles permitidos en cualquier ambiente sonoro.

Entonces aquel día, los equipos saltaron al campo y el epicentro fueron las gradas, todos saltaban, pero ese día jugaba Boca y no su selección. Tomamos nuestra ubicación, detrás del arco de popular norte. No hay más de cinco metros de la raya final a la tribuna. Y fui testigo de que los hinchas, tratan de aturdir y hasta agredir a los visitantes, por la cercanía, en los lanzamientos de esquina escupen a los jugadores y les lanzan monedas a la cara. Ojo con ese detalle, para informar al comisario y al árbitro, apenas suceda.

Las tribunas son separadas de la cancha por acrilicos, tipo Monumental de la “U”, pero en las esquinas solo existen alambrados y allí ocurre esto de los escupitajos y proyectiles. Luego el partido transcurre normal, hasta podría decir que los jugadores si se concentran en el balón, se olvidan de todo lo demás. Eso bien lo sabe Ricardo Gareca quien jugó y dirigió allí muchas veces. Creo que más podría influenciar el ambiente en el árbitro que en los jugadores peruanos, y allí los dirigentes deben hacer su trabajo, con los jueces brasileños designados y el comisario. Rrecomendaría llevar cámaras para que la FPF grabe cada incidente desde que Perú arriba a Ezeiza.

La gran diferencia de ese encuentro de peruanos y argentinos que me tocó vivir en La Bombonera, es muy grande. Hoy, Perú llega mejor como equipo y están fuerte de mente. Argentina es un puñado de individualidades, que les cuesta ganar de locales y si Perú sabe aguantar, poner la pelota al piso, ser protagonista, defender bien y repetir los últimos resultados, podría salir aplaudido de ese mítico escenario.

No hay que confiarse, el clima será hostil, pero no de guerra, nada parecido a lo que sucedió en Chile 97. Son otros tiempos, de sanciones y restas de punto cuando se rompe el fair play y Perú está en condiciones de seguir escribiendo una nueva historia, esta vez con final feliz en Rusia. Yo digo…

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