¡Un gol desde el cielo!

¡Un gol desde el cielo!

Miguel Loayza falleció a sus 79 años en Buenos Aires la noche del miércoles

Descansa en paz Miguel Loayza. Ahora se va con los recuerdos que se plasmaron en cada escena fotográfica de una victoriosa y anímica vida contra la muerte. De un muchacho que emanaba alegría cada vez que sus pies besaban al balón. Y hacía que la hinchada peruana buscara alguna excusa para salir de sus casas para verte jugar y gritar con algarabía en cada torneo. De un anciano que mantuvo su vital juventud en las venas blanquirrojas. Pues ‘Mago’ de eso se trata, de no olvidarte.

Ningún peruano esperaba tu adiós Loayza. Quien lo diría. Te despediste desde el fervor de Buenos Aires. Desde la ciudad de Borges a la natural de Llosa. A pocos días de ver a tu Perú en Rusia. Sí, en el tan ansiado mundial, al cual no vamos desde hace 36 años.
Aunque poco te importaría escuchar comentar a uno que otro que tu país no sirve para el fútbol. De renegar por los diálogos de periodistas que traten de mancillar al balompié nacional. En una superstición donde cabe el fundamento de la suerte. Aquella que dicen ser única la que prevalece en el campo.

Los más longevos recuerdan como la emoción dominaba las plazas, y la hinchada acercaba las orejas minuciosamente a la radio para escuchar tu apellido: ¡Loayza! De esa manera alzaban las manos y esgrimían los vasos de cerveza ovacionando tu gol de triunfo. Otros se abrazaban. Pero fuiste demasiado. Para algunos eras la excusa del futbol, para otros solo un jugador de diecinueve otoños en el campo.

Es lamentable que tu armoniosa magia en la Copa Libertadores aquel verano del 62, donde tu carrera socavaba los equipos que hoy son potencia, donde vestiste la camiseta del Barcelona del Boca Juniors y hasta del River Plate, se esfumara cual humo de cigarro.
Y que solo queden impregnados en los más arrugados y tipos descabellados. Pero no está mal.
Vale decir que solo ellos no olvidarán tu magia en la Copa Libertadores de ese mismo verano. Y otros lo recordaremos por boca de terceros. Pero sí. La alegría al saber que fueron 18 pepas en 31 partidos del campeonato nos pone bien.

Hoy quizá las fuerzas del muchacho promesa que pisó más de una vez el extranjero, y que debutó a los 17 en el Ciclista de Lima, estaba agotada. Y no es su problema ‘Maestro’. Sino de los nefastos años que carcomen los huesos de los más buenos. De los prodigiosos talentos que dios se los lleva para que no sufran más en esta selva de cemento. Las tribunas visten de negro este día. Conmemorarán tu nombre como un santo y rezaran por ti con un balón a la derecha en el Nacional.

Los más longevos hoy gritarán tu despedida desde la tierra. Y los que están arriba tronarán “bienvenido seas, aquí están tus chimpunes” .

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