El VAR le anuló dos goles a los grones y el único tanto lo hizo Eryc Castillo.
Alianza Lima fue a Huánuco con la moral en alto y se volvió con la canasta vacía y la cara larga. Alianza Universidad, un equipo que rema desde el fondo para no ahogarse con el descenso, le dio una lección de efectividad y lo despachó con un 2-1 que duele, y mucho.
Dos goles, uno en el arranque de cada tiempo, fueron dos piñas que dejaron mareado al equipo victoriano, que se despide matemáticamente del Torneo Clausura. La cosa arrancó para el infarto. Los hinchas que coparon el Heraclio Tapia ni se habían acomodado cuando Joffre Escobar, a los dos minutos, ya los estaba vacunando. ¡Baldazo de agua helada!
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El equipo de La Victoria intentó reaccionar, pero la tarde venía cruzada. El VAR, ese protagonista que no juega, pero decide, le ahogó el grito dos veces: primero a Barcos y después a Castillo por offside milimétricos. Entre tanta bronca, el propio Eryc Castillo encontró un resquicio y la mandó a guardar para el 1-1. Parecía que se acomodaban, pero fue solo un espejismo.
A la vuelta del vestuario, ¡otro cachetazo! El equipo íntimo todavía estaba en el entretiempo cuando Yorleys Mena se avivó, encontró una autopista en la defensa y definió como los que saben para el 2-1. Y si algo faltaba para completar el combo del desastre, al Pirata Barcos se le soltó la cadena: roja directa por una agresión y a las duchas. Con uno menos, todo fue puro corazón y poca idea. Un tropezón que lo aleja a punto del torneo, U, una vida. ¡Un día para el olvido en Huánuco!






















