El juego “Honor of Kings”, lanzado en 2015, ahora apunta a expandirse más allá de China.
El Estadio Nacional de Pekín, China, no vivía una escena de tal magnitud desde los Juegos Olímpicos de 2008. Este 8 de noviembre de 2025, el lugar no recibió atletas, sino gigantescas pantallas, controles adaptados para móviles y dos equipos disputando una final de Honor of Kings. Sin embargo, lo que realmente sorprendió no fue la jugada decisiva ni el triunfo de AG Super Play, que superó 4-2 a Wolves Esports, sino la impresionante cantidad de público que colmó el recinto: 62.196 asistentes, cifra oficialmente certificada por Guinness World Records.
La cifra superó ampliamente el récord previo de asistencia a un evento de eSports, que era de 45.000 espectadores en París durante 2016, cuando una final de Pro Evolution Soccer se disputó como antesala de la semifinal de la Eurocopa entre Francia y Alemania. En esta ocasión, no existió ningún evento adicional que impulsara la convocatoria: toda la audiencia asistió únicamente por el juego.
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La venta de boletos para el MOBA chino se volvió un fenómeno instantáneo: solo tomó 12 segundos para que todas las entradas se agotaran tras su publicación. Los precios variaban desde 69 dólares (unos 64 euros) en las gradas superiores, hasta 293 dólares (aproximadamente 272 euros) para ubicaciones en primera fila, que incluían acceso a áreas especiales y contenido exclusivo a través de la app del evento.
Uno de los datos más llamativos fue la procedencia del público. Según cifras compartidas por la organización a medios especializados, el 85% de asistentes llegó desde fuera de Pekín. Hubo grupos que viajaron desde ciudades como Chongqing, Xi’an o Guangzhou. En redes sociales se difundieron imágenes de fanáticos con camisetas personalizadas, pancartas dedicadas a sus jugadores favoritos e incluso réplicas artesanales de los trofeos de la KPL.
Durante la pausa del enfrentamiento, un representante de Guinness World Records subió al escenario para confirmar la marca frente a todo el estadio. En las pantallas gigantes se proyectó una comparación directa: 45.000 espectadores en París en 2016, frente a los más de 62.000 reunidos en Pekín en 2025.





















