• La muerte de Roberto Chale, a los 77 años, enluta a todo el país
• Un crack que se adelantó a la época, con sus pases largos al estilo europeo
• Cerebral, inteligente, fino, jugador de a pie, una visión impresionante para dar los pases cortos o en profundidad
ESCRIBE: Luis Alberto Sánchez LAS
Nos impactó la noticia, eran momentos del cierre de la edición, con la elección de la foto para la portada del Ecuador – Perú, cuando nuestra redacción virtual es interrumpida con la noticia del fallecimiento del gran Roberto Challe Olarte, el Niño terrible, para todos los que disfrutamos con su desequilibrante futbol.

Por el wasap nuestro Director nos confirma el fallecimiento de Roberto Challe, LAS, Robertito me confirma el fallecimiento de su padre, exclame: “Asu mare, carajo…se fue el Niño terrible”.
Desde muy niño somos hinchas de Universitario, desde los 12 años íbamos solos al Estadio, desde 1969 recordamos los partidos como si fuera ayer, y recordamos buenos partidos, no solo de la “U”, sino de todos los equipos, Alianza, Cristal, Defensor Arica, Aurich, Manucci, Espinoza, todos los partidos entre ellos, eran buenazos.

Los tripletes eran nuestra predilección, y más aún cuando jugaba la “U”, que tal volante, de selección, Lucho Cruzado y Roberto Challe, puro futbol, Lucho que era mixto, marcaba y se la daba servidita a Roberto. Y es que Roberto no se entretenía con la pelota, no más de 5 segundos con la pelota, la recibía y sobre la marcha estaba sacando unos pases a los pies, de 30 a 40 metros, la “U” tenía en la delantera a Víctor Calatayud, el Ronco Rodríguez, por las puntas, por el centro a Enrique Casareto, Ángel Uribe y Percy Rojas, que delicioso futbol. Después llegaron JJ Muñante, Oswaldo “Cachito” Ramírez y Héctor Bailetti, que delanteros, todos buenazos, dribleadores, veloces y goleadores.

Atención con lo que les digo, Chale no se entretenía con la pelota, su juego era cien por ciento productivo, el Zurdo Cueto es un buen jugador, no hay duda, pero primero la tenía, la amasaba y luego venia el pase.
El Niño Terrible se adelantó a la época, un juego que necesitamos en este momento, estamos muy escasos de creadores

En el mundial de México 70, pudimos apreciar su calidad al máximo, en la Bombonera, cuando eliminamos a los argentinos, apreciamos su habilidad con el balón, haciendo huachas a los irritantes argentinos, antiguamente era la forma de descuadrar al rival. Y Roberto no solo desarticulo al rival, no le importo los 50 mil argentinos que fueron a la Bombonera de Boca.

Así también recordamos en un clásico, pararles el macho a los aliancistas, no les tenía miedo y los encaraba como los guapos jugadores de antaño, donde no había un cuarto hombre que los acusaba, eran partidos picantes, donde se aplicaba todo el nivel deportivo y más aún el desenfado para salir airoso de las asfixiantes marcas. No era raro ver meter un “pollo” (escupitajo), una metida de mano (entre las nalgas), una cachetada, todo servía para descuadrar al rival.

En un clásico Challe enfrento al gran Perico León, le paro el macho, lógicamente la diferencia física era notoria, además sabía que sus compañeros no iba a permitir que lastimen a su cerebral mediocampista.
Sin duda, había que ser hábil y sobre todo muy macho para enfrentar a las rudas defensas, que habían, Roberto metía los pases a las espaldas de los defensas, algo que raramente vemos ahora.

Para finalizar, Roberto tenía una chispa indescriptible, era para pasar todo el día con él, y unas anécdotas, para matarse de la risa. Challe no tenía copia, era inigualable. Solo nos queda rogar por su descanso eterno, hasta siempre Maestro de maestros.



















