Paolo Guerrero arengó a sus compañeros y les dijo que de a poco hay que salir de ello.
Matute era un hervidero, una caldera a punto de explotar. Y explotó. Es que Alianza no la pasaba bien contra el modesto Grau. La gente en la tribuna no se bancaba una y el murmullo bajaba como una sentencia. Para colmo, Neri Bandiera la mandó a guardar y los piuranos se fueron al descanso 1-0 arriba. ¡Un quilombo bárbaro! Los cantitos pasaron de aliento a reclamo puro y duro.
En medio de ese caos, ¿quién apareció con la sangre en el ojo? El de siempre, Paolo Guerrero. Al ‘Depredador’ se le salió la cadena con el gol rival y empezó a correr, meter y arengar a todo el que se le cruzara. Estaba sacado, como le gusta al hincha.
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Y aunque no pudo mojar, el ‘Capi’ se vistió de ’10′ y le puso un pase-gol a Cantero para el 1-1 que trajo algo de paz. Con el empate en el bolsillo, el 9 de 41 pirulos enfrentó los micrófonos y no se guardó nada. «Fue una semana durísima. Era un partido que teníamos que ganar sí o sí», blanqueó, con la calentura del momento.
Paolo también confesó lo que todos veían: el golpazo de la Sudamericana todavía duele y dejó al plantel tocado. “Hasta ahora veo a mis compañeros un poco cabizbajos; a los hinchas también les ha afectado”, tiró. Pero enseguida, sacó el látigo de capitán: “Poco a poco debemos olvidarnos de ello. Ahora tenemos que enfocarnos en las fechas que faltan”. Avisó Guerrero. Hay que meter.




















