Adiós Bengoechea

Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

El hincha de Alianza es un ser especial. Alianza es un equipo tradicional en el que prevalece, por historia, la enjundia, la habilidad, el dribling. Le gusta el fútbol atildado. Hoy en día con otras exigencias, pero la esencia es la misma. Por supuesto, que tiene que adaptarse a las innovaciones del fútbol internacional, pero eso no es óbice para cambiarle de estilo de la noche a la mañana. Cuando todos afirmaban, hace unos años, que debíamos europeizarnos, vino al Perú un flaco desgarbado con cara de buena gente y le cambió al chip a nuestros jugadores. Volvió el fútbol atildado y moderno. Y hoy en día es a lo que juega nuestra selección. Quizas ese sea el mayor mérito de Ricardo Gareca.

Cuando se fue Markarián, nadie lo extrañó. Pese a que habíamos logrado un tercer puesto en la Copa América en el 2011. Con la dirección del uruguayo llegamos a jugar partidos ratoneando y si bien es cierto ganábamos o empatábamos, la sensación no era lo mismo que cuando le ganamos a los uruguayos en Lima en las últimas eliminatorias. Es que así somos de sensibles los peruanos, acostumbrados a ver a nuestras leyendas hacer un fútbol lírico, romántico. Hasta nos llegaron a calificar de campeones del mundo sin arcos. Perú es reconocido por tener jugadores hábiles y de buen pie.

Bengoechea impuso en Alianza un fútbol práctico. Pelotazos de la primera a la tercera línea, sin elaboración. Ganaba al guerrazo. El hincha se mostraba satisfecho, pero no contento. Sabía que faltaba lo esencial: El buen fútbol que en antaño les ofrecieron los famosos rodillos negros. El DT uruguayo no respetó la tradición. Vamos a poner un ejemplo: River siempre hizo un buen fútbol y sigue respetando esa escuela. Lo mismo Independiente. Boca siempre fue pundonor, garra, coraje. Aunque tuvo destellos de buen fútbol con Meléndez, Rojitas, Riquelme, Maradona, pero fue para mejor, no para peor.

El uruguayo no logró renovar más por producción que por resultados. Ya estaba en la mira, aunque lo sostenían los resultados. Le dejaron comprar jugadores que al final no dieron resultado. Tomas Costa, Maximiliano Lemos no dieron resultado. Aunque si Affonso, quien justificó su contratación con los goles que anotó. Por eso este año los dirigentes son los que están comprando jugadores como Rodrigo Cuba, José Mendoza, Anthony Rosell, Joaozinho Arroé. Así son los clubes peruanos, primero contratan ellos a los jugadores y después llega el entrenador, cuando debe hacer al revés. Pero es justificable después de lo que hizo Bengoechea equivocándose de cabo a rabo.

Alianza ya va mostrando otra cara. Ya se percibe lo que busca. Manzaneda y Arroé son dúctiles con el balón. Ellos acompañarán a Luis Ramírez el que mejor juega cuando se elabora. Me cuentan que el administrador le dijo al gerente. O traemos otro técnico o cambiamos de gerente. Elige.