Por Fernando Jiménez
Almorzábamos el martes pasado con Toño Vargas en El Pollón de San Isidro y la conversación se puso amena. Dicho sea de paso, para mí, Toño es el mejor relator de fútbol por televisión del país. Y lo mejor de todo, nunca se bota. Me decía que para él, Marcelo Araujo, el argentino era el mejor de Sudamérica. “Marcó un estilo y muchos lo imitan. Tiene vocalización, improvisación, sabe poner la voz y le agrega su ingenio. Inventa frases, no es un relator tradicional. Te acuerdas cuando inventó esa frase: ¿Estás Crazy Macaya?.”. Eso lo gusta a la gente”. Le digo que a mí me gustaba Mauro Viale con su: ¿Va a empezar el partido quien mueve?. Y ya el reportero de cancha había entrevistado al 9 de cada equipo, el que siempre inicia el cotejo, y se escuchaba: “Muevo yo Mauro, Franco Navarro”, por decir alguno de los jugadores, cuando Franco jugaba en Independiente.
Toño agrega, “Roberto Zegarra era un buen relator de radio. Lo escuchaba detenidamente en los mundiales y me gustaba su estilo. Bien puesta la voz, sin gritar mucho en los goles, porque eso te perjudica la voz a la larga. Y era muy descriptivo. Quizá le faltó inventar frases, pero me quedo con su voz que identificaba a Radio Programas y más aún cuando entraba MIHUA con su voz aguda comentando pasajes del encuentro, rematando Edmundo Samanez Del Castillo en la locución comercial”. Toño se emociona al comentarme esos pasajes que le escuchó relatar. Un periodista cuando es elogiado por otro periodista, el elogio vale doble.
Le digo que no me gusta Mariano Closs, no es voz argentina. Me parece que imposta porque esa no es su voz cotidiana. Le digo que me quedo con José María Muñoz y Victor Hugo Morales. Recuerdo a Muñoz en esa final Argentina – Holanda en el 78, una pieza en el relato, y a Victor Hugo en la final Argentina – Alemania en México 86. El me habla del chileno Milton Millas, del colombiano Andrés Salcedo en la Bundesliga. “Te cuento que un día se me acercó Victor Hugo y me felicitó. Su cabina estaba cerca a América Televisión y me dijo que cuando vaya a Argentina lo visitara. Nunca me animé a verlo. Es que soy un poco vergonzoso para esas cosas”.
Crecí escuchando a Oscar Artacho. “Es el relator más descriptivo que he escuchado. Cruza la línea de cal que divide ambos sectores, decía en su relato para describir donde estaba la pelota. Tenía voz grave y dejó muchos alumnos que siguieron su línea como Raúl Maraví, Foster Urtecho, Cleto Cary, entre otros. ¿Pocho?. No fue relator, pero sus comentarios simples y sin adornos cautivaban al oyente. Sus transmisiones eran espectaculares por su orden y porque el oyente ya sabía lo iba a pasar después de cada comentario. ¿Daniel Peredo?. Tiene lo suyo. Inventó frases y aprovechó la coyuntura ya que narró partidos que clasificaron a Perú al Mundial. No sé si Perú hubiese sido eliminado se armaría la parafernalia que vemos ahora. Ya déjenlo descansar tranquilo y reconocerle sus méritos en un campo que su voz no era su mejor atributo, pero loable porque se sobrepuso a eso”.
¿Por qué no pones un Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica?, le digo. Sonríe. Quizas algún día, me dice. Es que me apena que no haya un centro de estudios donde los relatores jóvenes puedan perfeccionarse. Los mejores son porque nacieron con ese talento.























