De vuelta a Porto Alegre

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Selección peruana
Selección peruana

Columna En la boca del tunel

Lo dejamos con un clima primaveral y ahora nos recibe con frío. La selección llegó a las 9 de la noche del domingo y espera el miércoles a Chile

Por Fernando Jiménez

Porto Alegre nos recibe a las 7 y 30 de la noche con 12 grados de temperatura. Hace frío. Salimos a las 11 de la mañana desde Salvador rumbo al aeropuerto para tomar el avión  que nos lleve a Sao Paulo. Ahí hicimos escala de una hora y media para tomar el vuelo que
nos traiga a Porto Alegre. Transitar por el aeropuerto de Guarulhos es agotador por lo grande que es. Hay que retirar la valija para salir y otra vez hacer el cheking y entrar nuevamente. Puerta 215, a las 5 y 45 sale el avión, hay que estar 45 minutos antes en la puerta de embarque nos dice la counter. Hacia allá vamos. Hay que apurarse, en la redacción, esperan esta página para ir cerrando.

En la puerta del aeropuerto nos espera Roberto “Peluchin” Revoredo, con quien coordinamos por el whatsaap para que nos recoja y lleve al Hotel Ibis, donde hemos hecho la reserva. También viajan en ese vuelo el “Tigrillo” Navarro, Gustavito Peralta, Sergio Rojas y Andrés Lino. En el extranjero nos hacemos hermanos. Vamos juntos a todos lados, compartiendo hoteles y almorzando o cenando donde nos dé el día. Hemos reservado tres dobles y nos dicen solo por las noches de domingo y lunes. Hay reservas desde Lima que ya han pagado por adelantado y vienen a ver el partido Perú – Chile que se juega en el Arena Do Gremio de esta ciudad.

La selección llega a las 9 de la noche. Los muchachos van a cubrir su llegada. Necesitan imágenes, ellos a diferencia de los escribas hablan con fotos e imágenes. “Vamos a cenar a la Churrasquería, allá por 40 reales nos sirven harta carne”, dice “Peluchin”. Todos se excusan tienen que ir a chambear. Yo si lo acompaño. Tengo una hora para enviar la columna. Un ida y vuelta y acepto, le digo. Llegamos a ese famoso restaurant que está en pleno centro de esta ciudad. Los mozos nos sirven la carne hasta decir basta. Pasan
a cada rato con sus varillas y ofrecen, tira de asado, costillas, chorizos morcillas.

En la mesa ponen ensalada rusa y arroz. Basta, basta, ahí nomás maestro. Ya no entra más carne. Lo rociamos con cerveza y una lata de Coca Cola bien heladas. La cuenta sale 105 reales. Un aproximado de 105 soles porque el cambio está igual que en Perú. “Acá hay mucha delincuencia. Hace unos años se metió el “Escuadrón de la Muerte” a las favelas (bajos fondos), mataron delincuentes, pero siguen. Ahora nadie entra, tienen sus propias leyes y protección. Nadie choca con los que viven ahí. Salen a hacer sus fechorías a otros barrios de mayor poder adquisitivo.

Mira que Adriano, el goleador brasileño, terminando de jugar sus partidos iba ahí y se tomaba hasta el agua del  florero. Todos lo protegían y mira como terminó”, nos cuenta  Peluchin, mientras se mete a la boca un pedazo de vacío. Continua: “El brasileño es buena gente. Amigable, receptivo, sencillo. Un alto ejecutivo de una empresa va a su barrio donde nació y actúa como si nunca se hubiese ido”, nos dice. Y agrega: “Al final del 5-0 me hacían algunas bromas. Ahora se han sorprendido que hayamos clasificado a semifinales. Nos tienen estima. No, no odian a los argentinos. Los consideran sus clásicos rivales, pero como los van a odiar si tienen cinco estrellas (Pentacampeones Mundiales) y ellos solo dos.

Los que están arriba nunca odian a los que están abajo”, señala Revoredo. Mañana es el Brasil – Argentina en Belo Horizonte. Seguro se llenará el estadio, No hay nada mejor que  disfrutar una victoria ante los argentinos. Nosotros esperaremos un día más. Lo que Dios quiera