Por Fernando Jiménez
desde Sochi, Rusia
Un triunfo ante Australia sería un premio consuelo. Tenemos que despedirnos con una victoria. Nuestra afición lo necesita, lo requiere, lo urge. No ganar sería complicar las otras clasificaciones. Y ya sabemos, los que tenemos memoria, lo que sucede después. Es más seguro que Francia le gane a Dinamarca que a la inversa. Con una victoria le damos la clasificación a los daneses y nos vamos por la puerta grande. Que nos goleen supondría una sospecha atroz y desmedida. Por eso Ricardo Gareca, con buen criterio pondrá el equipo titular. Lo toma con mucha seriedad este partido, más allá de que ya estemos eliminados.
He leído comentarios por las redes, en la que muchos opinan que jueguen los suplentes. Y eso sería un craso error. Los mundiales no son para foguear gente. Para eso están los partidos amistosos. Por eso hay que salir con la misma predisposición que tuvimos ante Dinamarca y Francia. El “Fair Play” que tanto pregona la FIFA debe evidenciarse respetando al rival. Si ganamos respetaremos a Dinamarca, a Francia y hasta a la misma Australia. Eso debe quedar bien claro.
Uruguay golea a Rusia, el dueño de casa, y hace prevalecer su investidura. Suárez y Cavani en su máxima expresión goleadora. Fernando Muslera salvando los riesgos en su valla, por más que el score parcial esté a favor. Y el enorme Godín con un cabezazo al mejor estilo Daniel Pasarella. Elevándose como una grúa sin control y sorprendiendo a la zaga rusa para posibilitar el rebote y Cavani la añada. Bien, por Uruguay, bien por la región. El triunfo de los sudamericanos debe alegrarnos a todos. Somos compatriotas del continente. Me siento más uruguayo que ruso, por más que este país es espectacular y he aprendido a quererlos en tan corto tiempo. Basta yanquis de hacerles tanto daño con sus mensajes mezquinos tan solo por no compartir su política.
Sochi es una ciudad hermosa. Con balnearios espectaculares. La disfrutamos ayer por la mañana con sus mansas playas de agua tibia. A la altura de las mejores del mundo. Pero lo que más nos atrapa es la sencillez de su gente. Su amabilidad, el trato sin hacernos sentir extranjeros. He tenido que conocerla para comprender muchas cosas que leí en mi niñez y juventud de ellos. Sus mujeres hermosas con ojos celestes resplandecientes y rostros bonitos y delicados adornan sus balnearios para disfrutarlo. ¿Dónde estuviste Rusia que no sabía de tus bondades?
Ya ganó Colombia y lo disfruté. Si impuso Uruguay y me satisfizo. Se que Brasil despegará. Solo está dormido. Quiero y deseo que Argentina gane. Por más que sus integrantes quieran voltearse a su técnico. Cómo no agradecerte todo lo que me diste Argentina. Si mi juventud la pasé en tu país y me diste estudios, amor y una familia. Con sus aventuras y desventuras, con tus virtudes y tus defectos. Con tu altivez incomprendida de quienes no te conocen y te juzgan por unos cuantos que dañan tu imagen.
Faltan pocas horas para que nuestra selección vuelva a casa. Quiero que al final todos los que estamos acá, acreditados y no acreditados, los compatriotas que llegaron ilusionados abrazarnos formando una pirámide humana. Danos una victoria. Después arreglamos la casa. Después nos peleamos si quieren. Polemizamos si es necesario. Discrepamos si tenemos que hacerlo.
Vamos Perú. Yo creo en ti. Siempre seguiré creyendo en mis raíces, tierra bendita que me viste nacer. Hoy somos todos Perú. Y qué lindo sería irnos con una victoria. Amen.























