Escribe: Fernando Jiménez
Patricio Loustau es un buen árbitro. Su padre Juan Carlos fue mejor. Pero tengo dudas de este buen señor. Lo recuerdo de cuando nos dirigió ante Uruguay en las finales de las Eliminatorias para Brasil 2014. Era nuestro partido. Si le ganábamos a los uruguayos teníamos aun chance de clasificar, al menos al repechaje. Días antes de que se juegue este cotejo, me enviaron un mensaje a mi correo electrónico. “Ojo con el árbitro”. Y no me lo decía cualquiera. Era un colega que está bien metido en la cocina del fútbol internacional. Días antes, Manuel Burga, por ese entonces, presidente de la Federación Peruana de Fútbol, no le aprobó el balance a Julio Grondona en Conmebol.
“Perú va a perder. Ese árbitro va digitado. Grondona lo miró con odio a Burga porque no le aprobó su balance y va a tirar para el uruguayo Eugenio Figueredo, uno de sus brazos en la Conmebol. Ya veo como lo van a presionar al programador para que le sugiera a ese argentino para que no perjudique a Uruguay que se juega su clasificación. Ya vas a ver, después del partido me escribes”. Casi lo posteo en el face. Recuerdo que iba a poner: Ojo con el árbitro. Nada más que eso. A su padre le tenía un gran respeto. Pero un día lo vi trabajando en AFA con los árbitros. Eso fue cuando fui a Buenos Aires, después de dos años de este partido. Ahí comprendí cómo venía la mano.
Ese partido ante Uruguay, Loustau tiró para Uruguay. A los pocos minutos hubo un pase largo buscando a Jefferson Farfán y Lugano despejó el balón, pero metiéndole un puñete a Farfán tirándolo al piso. Era roja, pero Loustau se hizo el zota y solo le sacó amarilla. Si hubo agresión por qué no le mostró la roja. Minutos después, Walter Gargano le metió un codazo descomunal a Paolo Guerrero rompiéndole el parietal. El delantero peruano salió sangrando para que lo atiendan y ni siquiera le sacó amarilla. Cualquier árbitro cuando ve sangre, retroceden y muestran la roja. Nuevamente demostraba que tiraba para la celeste. Y el colmo fue que cuando Yotun le tiró ingenuamente la pelota a Suárez caído y este buen señor lo expulsó. Ya estaba cumpliendo su misión, para el aplauso del sinvergüenza de Figueredo, quien ya murió tras el “Conmebol Gate” que se descubrió después. Perdimos con Uruguay 2-1 y quedamos sin opción para ir a Brasil 2014
Y ahora este buen señor dirigirá la final del fútbol peruano. Creerá que sufrimos amnesia, que no recordamos ese episodio. La Conmebol sin ningún criterio lo nombra. ¿No hubiese sido mejor que venga Wilmar Roldán, el mejor árbitro colombiano y sudamericano?. No digo que a ese señor lo arreglaron, que le dieron plata. Los árbitros a veces son patronales. Y hacen caso a sus jerarcas para seguir siendo programados. Igual ocurre en nuestro país, por eso los arbitrajes deplorables.
Espero que este buen señor, saque un buen partido. Ahora no creo que venga digitado. Pero Alianza ya puso el parche. Algo deben intuir. No vaya a ser que les arruine la fiesta.























