Esto fue lo que pasó con el ‘Nene’

Columna En la boca del tunel
Columna En la boca del tunel

Por Fernando Jiménez

En setiembre de 1981 cuando Perú levantaba los brazos y el “Capitán de América” Héctor Chumpitaz  era levantado en hombros y secándose las lágrimas de su rostro agradecía a la tribuna occidente esas muestras de cariño, se escuchaba en todas las radios limeñas la canción de José Encajadillo: “Perú a España 82”. Habíamos clasificado a un mundial, una vez más. El país bebía el néctar de la victoria. Las calles de Miraflores se poblaban de autos y de hinchas felices por aquel logro. Éramos felices. Nuestro fútbol era admirado en diversas partes del mundo.

En la transmisión de Pocho Rospigliosi por Ovación “Un Perú en sintonía”, el obeso periodista establecía un puente desde el camarín de Perú entre Julio César Uribe, la estrella máxima de la selección, y Teófilo “Nene” Cubillas quien hablaba desde su casa en Fort Lauderdale. “Felicitaciones Julio César por la clasificación”. A lo que Uribe respondió: “Gracias Teófilo, tú también eres parte de este logro”. Pasó el Mundial y el asunto cambió: “Cubillas desunió al grupo”, dijo Uribe. El Nene nunca se pronunció al respecto.

Eso de la injerencia de los dirigentes no es nuevo. Cubillas tenía 33 años. Jugaba en el Strickers. Pocho todos los sábados mantenía en vilo a su audiencia en Gigante Deportivo con su “Ya vienen los goles de Cubillas”. Por ese tiempo estábamos en la era del betamax. El envío desde Miami lo hacía Tony Tirado, un colega que trabajaba por esos años allá. No existía el internet, el facebook, ni el whatsaap. Pepe Aramburú y Rafael “El Gringo” Hanza, ambos ya fallecidos, eran los menes de la selección. Ellos intercedieron con Tim para que el Nene sea convocado y juegue su tercer mundial.

Todo el país estuvo de acuerdo. Nadie discutía al Nene. Había sido el goleador en México 70 y Argentina 78 y las estadísticas decían que tenía 10 goles en los mundiales. El Nene nunca exigió ser titular. Si Tim le dio la titularidad fue quizás por su investidura y puso a Uribe de 9. Ante Camerún debió jugar con Uribe enganchando y con Barbadillo, La Rosa y Oblitas, tal como se finalizó en las eliminatorias y dejar al Nene en el banco, pero el brasileño se nubló y salió con el cuento de puntero mentiroso. Inventando algo que también le sugirieron. Se subestimó a Camerún y la pagamos caro. Creíamos, muy a la peruana, que los goleábamos y al final casi nos ganan los africanos.

Ojalá que después del Mundial de Rusia no hablemos de desunión. Se habla y se corrige antes. Hablar después no es bueno. Porque se es cómplice del fracaso. Y cuando ocurre deben mojarse todos, así se masculle la bronca por dentro. Eso se llama decencia y hombría. No llorar sobre la leche derramada y buscar justificativos. Al menos, esa es mi opinión, equivocado o no, pero debo morir en mi palo.