Jesús María y José

Columna Pisando el area
Columna Pisando el area

Pisando el área

Por Renato Landívar

Recuerdo estar en la cancha de Campo de Marte, cuando un amigo de toda la vida como Renzo Flores, conocido en el barrio como ‘Gato Gordo’, señalando a José Manzaneda, quien jugaba en la cancha contigua, y  en ese entonces tendría 14 o 15 años, me dijo: “Mira, hermano. Ese flaquito que vez ahí va a ser el ‘10’ de un equipo grande o la selección”. Recuerdo dudar de su palabra aunque él no regalaba elogios a nadie.

En eso, mientras esperábamos nuestro turno para jugar, traté de observarlo detenidamente. Era habilidoso para sacarse de encima a defensas mayores y corpulentos, los dejaba en el camino. Pedía la pelota, nunca se escondía y cuando recibía uno que otra patada seguía. En ese momento, solo me quedó darle la razón.

Los años pasaron, después lo vi ser presentado por Juan Aurich, campeonar en Segunda División en Cantolao y destacar en Deportivo Municipal. En Jesús María, lugar donde pasó la mayoría de los años y hoy vive junto a su novia, los comentarios siempre son positivos. Los frutos de hoy aseguran es el producto de evitar salidas nocturnas y siempre mentalizarse en ser futbolista profesional.

También reconoce a la gente que siempre estuvo con él y los diferencia de los que ahora intentan acercarse aprovechándose de su opulencia. Se hizo en las filas del Deportivo Zela de Jesús María, club a que en alguna entrevista aseguró estar agradecido eternamente, por haberlo ayudado en ese sueño que ayer empieza a hacerse realidad.

El año pasado no logró explota todo su potencial y es que no ser vendido al extranjero por una disputa de dinero entre los dos equipos con sus derechos, por quien se llevaba la tajada más grande. Sin embargo, la vida es así, le da las mejores oportunidades a los que no claudican en pos de sus sueños. La prueba viviente es José Manzaneda quien tiene todo para toca el cielo en este momento ascendente de su carrera.