Por Fernando Jiménez
El fútbol es una manta corta, cuando te tapas la cabeza te descubres los pies y cuando te tapas los pies te descubres la cabeza, decía hace muchos años, acuñando esa frase, Elba De Padua Lima “Tim” para graficar cuando un equipo se iba al ataque de manera desmedida o cuando se mostraba ultra defensivo y solo apelaba al contra ataque. Esa sensación nos dejó el partido entre Alianza y Sporting Cristal. Tras un 2-0 parcial, Alianza se fue con todo en busca de aminorar la ventaja y se la jugó de esa manera en el segundo tiempo. Resultado: Hizo un gol que alimentó sus esperanzas, pero se comió dos goles más porque dejó su defensa desguarnecida.
Leo por la redes y escucho algunos comentarios de mis colegas quienes afirman que el resultado no se ajusta a lo que se vio en el campo. Claro, se quedan con las imágenes de un Alianza que atropelló a los rimenses en la primera media hora del segundo tiempo, más con moral que con estructura de juego y pudo anotar, pero en algunas ocasiones se encontró con la buena faena del “Pato” Alvarez y otras que erró en el remate final y no podía hasta que apareció el cimbreante Adrianzen, amagando con la derecha para sacar un zurdazo que desarticuló al arquero, contando con la complicidad de un ligero roce en el botín de Merlo para establecer el 2-1 parcial que alimentaba sus ilusiones.
Pero no supo controlar la inteligencia de Lobatón quien con la rapidez mental que lo caracteriza se la cedió rápido – tras cobrar una falta – al iluminado de la noche, Gabriel Costa para un minuto después establecer el 3-1 que mataba todo el sueño de empatar. Y se comió otro gol de Pacheco para sentenciar un 4-1 lapidario. Creo que si hubiesen valido la diferencia de goles en los dos partidos, Alianza tomaba otras precauciones. Es que le daba lo mismo perder por ese marcador abultado que por un gol de diferencia. Al final de cuentas, ganando solo 1-0 fuerza un tercer partido.
Pablo Bengoechea dijo al final que jugando como en el segundo tiempo forzaban un tercer partido. Se puede entender su mensaje, pero también debió decir que si no arreglaba su defensa se podía comer otra goleada en el segundo partido. Otros técnicos afirman que la mejor defensa es el ataque, pero la mayoría primero cuida su arco y después sale en busca de las oportunidades que se le presenten. Alianza se desnuda en sus laterales y los rivales ya saben que por ahí pueden hacer la fiesta. Los goles que se come es porque no tiene laterales de jerarquía y eso se paga caro.
Cristal sigue siendo favorito. Tiene un equipo que funciona como un relojito, aunque cuando lo atacan también sufre, claro, no son robots, son humanos proclives a los errores. Para hacerle frente se tiene que ser muy atrevido. No basta con jugarle de igual a igual, sabiendo que los pelotazos y los centros a su área no se hacen daño. Quizas, si hilvanan mejor como en el segundo tiempo, Alianza tendría mayores probabilidades, sino su juego vertical, sin dirección no le dará resultado.























