Por: Fernando Jiménez // Cuestión de Jerarquía

Era previsible. El resultado ya se sabía de antemano, aunque los partidos hay que jugarlos. Canadá solo con impetuosidad no podía ganarle a una Argentina, que tiene estructura, trayectoria y competencias en el primer mundo. Cómo hacerle daño al vigente campeón mundial 2022. Y este partido ya tenía un resultado previsto. Algunos afirman, que la Copa América se la hicieron para los argentinos. Llegar a esta instancia sin enfrentar a un rival de fuste o es suerte o acomodo. Y Argentina no solo pesa en Conmebol, sino en la FIFA y en estos organismos que regentan el fútbol, al campeón se le cubre y se le respalda, más aun si tiene a Lionel Messi, un atractivo adicional

Cuando a un león lo atacas y atacas, sin meter las garras, cuando te tiene, te liquida. Canadá empezó bien, asustando, los argentinos esperaban un descuido y cuando lo encontraron lo clavaron. Rodrigo De Paul, el mejor jugador del campo, le metió un pase largo y filtrado al medio de los dos zagueros y Julian Álvarez, que no perdona en el área área se encargó de poner el 1-0. Ya con ese resultado empezó a manejar el partido. Buen despliegue de su correcaminos Rodrigo De Paul, pese a comerse algunas triangulaciones de los canadienses, seguía. Marcaba, se tiraba al piso y todos los argumentos de un jugador con experiencia para esta clase de partidos. No es un dechado de virtudes. He visto mejores que él en el historial argentino, pero es un jugador de técnico. Lo que los entrenadores siempre lo quieren en sus equipos. El otro lo hizo Messi, uno más para la estadística yu a cobrar Canadá

Canadá se atrevía Alphonso Davies, el más pensante y también con Jonhatam David, pero no era suficiente ante una muralla argentina en el medio para quitar y crear con De Paul, Mac Allister y Enzo Fernández. Y si ellos se sumaban la fiereza del “Cuti” Romero, con el complemento de “Licha” Martínez era una barrera infranqueable. Scaloni ha armado tan bien a su equipo que Di María y su ídolo Messi no necesitan tirarse a los pies para recuperar, para esos hay tres galgos que lo hacen por ellos. Sus laterales con limitaciones como Montiel y Tagliafico. El Dibu Martínez sobra y solo responde cuando lo inquietan. Eso le bastó para llegar a la final

Hoy es el día de la verdad. Chocan dos rivales muy parejos. Uruguay con su fuerza característica y Colombia con su fútbol más lirico. Los celestes confiando en la capacidad goleadora de Darwin Núñez y los colochos con su cerebro James Rodríguez. Será un partido de alto nivel y adrenalina., La rigurosidad en la marca le da poder a Uruguay, a ellos se suma la exigencia que le imprime Marcelo Bielsa y el saber que las Copa América, tienen su sello porque 15 veces ya la ganaron, según dice su historial

El continente esta ávido a lo que pueda suceder. Néstor Lorenzo le da dado su toque a esta Colombia, en la que cada día aparecen más cracks de exportación, pero que no se la crea mucho porque Uruguay se bajó a Brasil, una selección dotada de alta técnica fue por penales, igual clasificación es clasificación. Lorenzo habló hace unos meses con James Rodríguez. “Si usted mejora lo llamo, sino, no lo voy a hacer. Ayúdeme a convocarlo”, le dijo de manera clara y diáfana. Y el resultado es lo que hoy vemos del 10 colombiano

Igual sucede con Bielsa. Se nota su mano en la selección uruguaya. Se supo más importante que Luis Suárez y lo mandó al banco. Es un entrenador respetable, si bien es cierto, siento admiración por él, por otro lado exagera en prejuzgar a la prensa. Responde con ironía y sin mirar a los ojos. Como si nosotros fuéramos los culpables de los males que atañen al fútbol. Disfruta haciendo quedar en ridículo a los periodistas en las conferencias de prensa. Dicen que los genios están muy cerca de la locura y éste parece ser uno de esos casos. Pero ese trauma que lleva no es de ahora, sino desde que empezó a ganar fama como entrenador. Quizá no perdonó a la prensa de su país cuando mlo vapulearon al no pasare la primera fase en el Mundial de Japón Corea en el 2002.

Bielsa puede hoy alcanzar la gloria en un país que no es el suyo, pero también si pierde va a ser cuestionado si queda eliminado. Y los periodistas, le doy la razón ahí, no creen en nadie cuando de venganzas se trata. Solo espero ver un buen partido y el mejor llegue a la final y recién ahí se verá a Argentina con un rival de fuste.