Por: Fernando Jiménez // Pisando fuerte

De avión en avión, de aeropuerto en aeropuerto. Agotador. Un trajín impresionante. Y todavía con derrotas. Con amarguras que nos da el fútbol, con llantos de madre. Pero el fútbol es macho, tiene gusto a vida, tiene gusto a muerte. Son las 5 de la tarde del domingo. Me abruma que aún no he escrito la columna diaria, que me exige mi editor. Estoy en el aeropuerto de Fort Laudarle, acabo de almorzar con Sandro Centurión, “Dábura”, me quede impresionado con su fama y lo ven los miles de inmigrantes en las redes sociales. “No te pelees con el tio Godos, no le hagas renegar”, le suplican los hinchas. Yo no existo. Quién será este tio se preguntarán. Mejor así, no me gusta la exposición mediática y menos a esta altura del partido.

Almorzamos también con Jaime Mario Lature y Héctor “Elito” Gonzales, mi compañero de viaje desde Los Ángeles. Se queda impresionado al ver que me invita a almorzar a su casa, Justo Carbajal, presidente y dueño del AFE Cosmos. “Vente a mi casa en Boca Ratón y de aquí nos vamos al estadio”, me dice el sábado por la mañana. Es un empresario triunfador, su rubro es el Courier nacional e internacional. Linda su casa, hermosa. Parece que estoy en Casuarinas y en La Planicie, en Lima. Living amplio, comedor moderno, una piscina hermosa para nadar toda la tarde. Su joven esposa venezolana y sus hijos, el último de apenas un mes. Ha preparado una paella espectacular que la devoramos con loco entusiasmo. Es el actual dueño de la revista Caretas, que la ha vuelto a reflotar y va por más.

“Gate G12” nos dice el boleto del checking. Fort Laudarle – Los Ángeles. Salida 8 y 29. Arribo: 10.45. En realidad, son cinco horas de vuelo, pero por la diferencia horaria son dos horas menos en Los Ángeles. Escribo en la sala de embarque. No tendré tiempo de hacerlo a las 11 de la noche que arribo. Tengo que apurarme, la edición tiene que estar cerrada a las 11 de la noche máximo para que entre a máquina y salga temprano la edición. Antes tiene que pasar el proceso de diseño y filmación para ir al quemado de placas y ponerlas junto a la bobina de papel en la rotativa.

Esta Copa América es la más agotadora que he cubierto. Ahora le doy la razón a Jorge Barraza, el columnista de Sudamérica. “No, no voy. Será un quilombo viajar de ciudad en ciudad que no están nada cercas. Dormir en aeropuertos y los precios superan a nosotros los sudamericanos. Además, allá te cobran hasta el aire y los hoteles no bajan de los 100 dólares y además debes pagar 25 para poder ver los partidos, si no voy al estadio. Mejor me quedo en casa. Lamento, no poder estar juntos como en otras oportunidades”. Tenías razón, le digo por el WhatsApp antes de salir al aeropuerto.

La selección debe haber llegado anoche a Lima. ¿Habrá viajado Lozano? Me piden que chequee eso. Qué va a viajar, seguro que se queda con el presidente de la Conmebol hasta la final. Así los tiene a todos los presidentes de las Federaciones de Sudamérica. ¿Saben cuánto se lleva la FPF por los tres partidos jugados? La irrisoria suma de 2 millones de dólares. Y por qué digo irrisoria. Porque la ganancia total de toda la Copa América, con asistencia de público, sponsorías y derechos de TV es de 2 mil millones de dólares. Porcentaje para organizador 400 millones de dólares. Los premios no llegan ni a 100 y se embolsaran para sus arcas 300 millones de dólares. Así le paga buenas dietas a los presidentes de federaciones, los que lo votarán para que Alejandro Domínguez, vuelva a ser presidente.

Y hará lo que le dé la gana. Solo respaldará a Argentina y a Brasil, también al local Estados Unidos. ¿Cómo maneja el futbol? Con la ayuda del VAR y sus chupas cuetes árbitros como ese colombiano Wilmar Roldán, que acaba de perjudicar a Chile ante Canadá. Su premio es dirigir la final, que se presume será Brasil y Argentina. Aunque puede terciar Uruguay y pondrán a un vasallo de Brasil o de Argentina. Así manejan el futbol estos indeseables. Y el presidente de la Federación de Fútbol de Chile, Pablo Milad, no dirá ni pio por la onerosa dieta que recibe todos los meses. Así los tiene comprados a todos, por eso Domínguez, hace lo que le da la gana. Con Tapia, de la AFA y Ednaldo Rodríguez, de la CBF, no se mete porque sería jugar con fuego.

Cuando escribo que en las salas de Prensa de las diferentes sedes no había ni café y solo agua, no lo digo para que me inviten. He ido a cinco mundiales y a esta es mi décima Copa América. Y esta es la peor organizada, se lo aseguro. No por Estados Unidos, ya que a ellos les interesa poco y nada el futbol. Es por la Conmebol, la que organiza. Pero le tienen un cagazo a los norteamericanos tras el FIFAGATE. No quieren mover un dólar para gastos de representación. Y quizá por ahí estaba la cutra de los concesionarios. Con decirles que acá no venden ni souvenirs, ni banderines. Esta es la Copa de los que residen en este país.

Un lector escribió en mi muro del face: Yo te invito un café. Fue cuando escribí en la columna anterior la carencia en las salas de Prensa. No se trata de eso amigo, gracias a Dios tengo para comprarme un café. Sucede que seguro usted nunca estuvo en una Sala de Prensa de torneos anteriores, por eso lea bien e interprete. No solo lo digo yo, sino los colegas argentinos, colombianos, ecuatorianos y chilenos, con los que nos hemos topado en las salas. Mañana les sigo contando las aventuras y desventuras de esta travesía.