Por: Fernando Jiménez // Sueños de Fútbol

Un viaje agotador desde Arlington a Kansas. Y eso que lo hicimos por avión, pero hubo que hacer escala en Orlando y la nave del Spirit, aterrizó al filo de la media noche en esta hermosa ciudad. Había llovido una hora antes, es porque las nubes se cargan por la alta temperatura de este verano abrasador. Hay que buscar el área de UBER, al salir del aeropuerto y marcar el hotel que nos iba a cobijar. El taxista marca 37 dólares hasta el lugar. Más de cien soles. Acá te cobran hasta lo que respiras, como dice Jorge Barraza, quien prefirió quedarse y no acompañarme a esta Copa América. Con él hemos coincidido en al menos seis torneos que organiza la Conmebol. Extraño las tertulias con Jorge, brillante columnista que escribe para varios medios impresos sudamericanos

Marquitos Cabrera, de las canteras de AL TOQUE, hoy flamante Jefe de Prensa, de la selección, nos recibe cariñosamente en el lugar donde entrena Perú. Se acuerda cuando lo enviaba a las provincias de Lima a cubrir los partidos de Copa Perú. Llega el bus, tratamos de saludar a Eddie Linares, el jefe de equipo a quien conocimos desde muy niño en la “U”, pero parece que no nos reconoce. Quizá por la barba o porque ya estoy viejo. Pasa de largo y espera que los jugadores bajen del bus. Hay unas decenas de peruanos que le dan su aliento a la selección. Son residentes en este país y se han venido mancha desde Chicago, Virginia, Los Ángeles. Tienen su platita, producto de su trabajo y se dan estos lujos de acompañar a la selección. La patria no se olvida, maestro, me dice uno de ellos

Vamos a las 4 de la tarde al entrenamiento de Perú, con Héctor “Elito” Gonzáles, nuestro reportero gráfico. En la mañana llegó Sandro Centurión y se alojó en nuestro mismo hotel. Al llegar varios hinchas lo reconocen. Le preguntan porque se pelea con el tio Elejalder Godos. Por qué no ha venido si su hija vive en Kansas, le dice uno de ellos. Sandro infla el pecho y se bota, a él le aloca y le ruletea la peliculina. Está en su salsa. Lo ven en este país por las redes. El calor es impresionante. Marca 35 grados la temperatura. Nos llevan a una zona con una pequeña carpa. Ya llegó el bus de la selección, pasan los jugadores. Solo algunos saludan a los hinchas. Pasan con sus auriculares en sus orejas y algunos saludan.

Llega Joao Grimaldo, para atender a los periodistas. Los colegas de la televisión y los que hacen periodismo por las redes, arman una rueda de prensa. Responde las interrogantes. En una le preguntan si le afecta que critiquen a la selección y responde: “Yo no leo periódicos, no veo programas deportivos por la tele, ni entro a las redes sociales”. Sonrío. Esos son los que más pendientes están de lo que dicen de él. Sigue declarando que confía en ganarle a Canadá. “No sé si voy a jugar desde el inicio, eso depende del profe”, señala

Lo jugadores están en un lugar con aire acondicionado. Hacen fierros. Después se filtra que no arranca el entrenamiento a las 5 de la tarde, por la alta temperatura. La verdad, Kansas es un horno. Y me pregunto: ¿Acaso no van a jugar a las 5 de la tarde el martes? Sería bueno que sientan la asfixia para estar acostumbrados. No vaya a ser que pierdan y justifiquen la derrota por la alta temperatura, peor que Sullana. Fossati piensa distinto y quizá no quiso exponerlos. Al filo de las seis de la tarde salen al campo. Johnny Vegas prepara a los arqueros. Se tiran una y otra vez Gallese, Cáceda y “Chiquito” Romero y cumplen las indicaciones de “Chilavegas”, el preparador de arqueros.

Elkin Sotelo, el Director de Comunicaciones de la FPF, trae a Juan Carlos Oblitas para que lo entrevisten. Entreverado yo con el grupo de colegas que lo entrevistan, lo veo al “Ciego”. Más canoso que antes. Los años no pasan envano. Lo veo con un audífono en una de sus orejas y le pregunto a Elkin, ¿Usa audífonos el Ciego?, y me dice que seguro se apoya para escuchar mejor. No me ve y tampoco lo saludo. Pienso en las veces que lo critiqué, pero el “Ciego” no es rencoroso. Ya me lo ha demostrado en las pocas veces que nos hemos topado face to face. Si me veía, seguro que me iba a joder, Pero mejor evito.

Y declara ante cada interrogante. Le preguntan por Piero Quispe y dice: “No le digan Pierito, llámenlo Piero. Decirle en diminutivo lo achica”. Alguien por ahí le pide que opine por lo que declaró César Cueto, quien lo elogió al decir que es muy buen jugador y le falta alguien a su lado. “Ustedes no saben que el profe lo evalúa siempre y es el que mejor recupera la pelota en el medio. Hay que dejarlo crecer. Con el paso de los partidos, nos dará muchas satisfacciones”

Llega el tiempo para los periodistas y nos piden que ya tuvimos bastante tiempo para cubrir las prácticas. Nos vamos alejando uno a uno hasta la zona donde está el bus. Vemos, a lo lejos, rostros sonrientes en los jugadores. Ojalá sea el indicio para mañana hacer un buen partido y ganarle a Panamá, sueño de fútbol, que todo el país lo necesita para seguir vivos.