Por: Fernando Jiménez // Tirarse a una piscina sin agua

Se acerca la hora de la verdad. La Copa América ya empieza a quemar. Las últimas ediciones no nos han ido mal. En Argentina 2011 fuimos tercero y repetimos esa ubicación en el 2015. En el 2019, en Brasil disputamos el título. Y en el 2021 fuimos cuartos. Cómo nos irá ahora en este 2024, no lo sabemos. Hemos cambiado entrenadores desde Sergio Markarián, Ricardo Gareca, Juan Reynoso y Jorge Fossati. Leo, escucho y veo comentarios adversos. No estamos bien, es verdad, carecemos de funcionamiento. No mostramos un equipo sólido. Presagiamos que nos golea Chile, empatamos con Canadá y nos apabulla Argentina. ¿Y si ganamos?, esos mismos recalcitrantes se esconderán debajo de su cama

A lo largo de los años en esta carrera, ya no me tiro a una piscina sin agua. Y no es que sea complaciente ni chupa cuete de la selección, sino que debo comentar y analizar con madurez, sin los males hepáticos y pasión desmedida de antaño. Ya me ha sucedido. Y ya no quiero tropezar con la misma piedra. He visto selecciones a lo largo de la historia que nos han tapado la boca. Muchos no recuerdan que, en 1978, Ecuador nos metió una goleada antes de viajar al Mundial y terminamos ganándole 3-1 a Escocia, en un partido inolvidable e histórico.

Un viejo periodista de Expreso, tituló en 1969 antes de ir a la Bombonera, por las eliminatorias: “Perú jugará con 10 ante Argentina”. Y lo decía por “Cachito” Ramírez, quien iba a reemplazar a Alberto Gallardo, lesionado. Tras el 2-2 con goles de Oswaldo Ramírez, quien fue el héroe y nos dio la clasificación para México 70, no le quedó más remedio que titular el lunes en la contraportada de Expreso: “Perdón Cachito”. Se tiró a una piscina sin agua y pagó las consecuencias y la burla de los hinchas y lectores peruanos. Su hígado prevaleció más que la razón y el equilibrio.

Me pasó a mí en 2019, cuando Brasil nos goleó 5-0 y en la conferencia de Prensa. Le pedí explicaciones a Gareca, por qué inició con un volante de contención y cuando ya nos metían cuatro completó con tres para acompañar a Tapia con Aquino y Cartagena, en tarea defensiva. Lo hice porque en las redes leía las opiniones por el Facebook y azuzado por los colegas brasileños que me miraban como diciendo ¿Y usted que peinas canas, a ver si pregunta no como sus anteriores colegas peruanos con preguntas de kínder garden? Gareca hizo la de Bielsa y me dijo que lo mío era un comentario y no una pregunta. Un colega de ESPN, grabó la escena y la viralizó en las redes. Me comí todos los insultos por el twitter y el Facebook. Hasta me entrevistaron de Olé de Argentina, Fox Sport y ESPN. Sucede que al siguiente partido eliminamos a Uruguay y clasificamos a semifinales contra Chile y después la final ante Brasil.

Hasta hubo críticas a mi persona de colegas, que por ese tiempo eran gatitos cuando comentaban y ahora son leoncitos. A toditos los tengo en una lista. Las viudas de Gareca y Oblitas. Los chupa medias de Lozano. Porque en el periodismo todos nos conocemos y sabemos quiénes son. No me arrepentí de lo que hice. Ni pedí perdón, ni cosa por el estilo. Una cadena de TV mexicana también cuestionó mi pregunta. Y hasta el mismo inefable de Mister Chip. Dedícate a tus estadísticas, que de fútbol no sabes nada, le respondí en una columna al español.

Los argentinos, como el Pollo Vignolo, Oscar Ruggeri, de Fox, amigos de Gareca, hasta le preguntaron a Paolo Guerrero, qué le había parecido mi pregunta. Paolo no fue tonto y respondió: “Cada uno es libre de preguntar lo que desee”. El payaso de Toti Pasman, se la pasó criticándome en su programa de radio. Y cuando ellos criticaron a Argentina, opinando por qué Lionel Scaloni, fue elegido DT de la selección argentina, la selección les tapó la boca y fueron campeones de la Copa América 2021 y del Mundial Catar 2022.

Cuando ocurrió estos todo el país se les fue encima. ¿Qué significa eso? Que el Karma existe. Cuando el “Muñeco” Gallardo perdió la Libertadores, con Flamengo, en Lima, Pasman volvió a criticar a los periodistas argentinos por sus preguntas complacientes en la conferencia del Monumental de la “U”. Ahí le mandé un mensaje a Pasman a su WhatsApp y le dije: Te gustan las preguntas fuertes ¿No? Y a mí me criticaste por lo de Gareca. Solo me respondió: Nunca lo insulté, maestro

Por todo ello, no me vuelvo a tirar a una piscina sin agua. No soy brujo ni adivino para saber lo que sucederá en el Perú – Chile, del viernes. Ahí estaré. Hoy, cuando usted esté leyendo esta columna, estaré retirando mis credenciales de Los Ángeles y mañana al medio día estoy viajando a Arlington. Y tras el partido comentaré la batalla perdida o ganada. Ojalá sea la segunda. Urgimos de una victoria. Qué difícil es hacer periodismo en derrota. Hasta los dedos se entumecen para escribir. Y si se gana todo fluye.