Muchos jugados de Perú, no estuvieron a altura de las circunstancias. ¿Qué pasó?
Perú, llegó al estadio Mané Garrincha con la confianza de hacer un buen partido, gracias a la moral a tope que consiguieron luego de la victoria en Lima pero en la tierra de la samba se vio a muchos jugadores con otra realidad. ¡Necesitamos un radical cambio de mentalidad!
Arrancó el partido y se sabía que Brasil era habitual favorito pero tenían en frente a un Perú que iba a cerrar todos los carriles para evitar la entrada de los aviones brasileros. Durante el primer tiempo, se podría decir que nuestros muchachos, hicieron un buen plan defensivo, yéndonos al descanso con un gol abajo tras penal polémico.

El segundo tiempo, las intensiones peruanas, era tener el mismo orden defensivo y cerrar todos los circuitos pero, la bendita fortuna no estuvo de nuestro lado, Brasil ampliaba el marcador por otro penal de Raphina. Este gol acabó con todas nuestras ilusiones, terminando por desdibujar al equipo.
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Se vio dos caras distintas. La defensa que en Lima fue lo más importante que tuvimos, frente a Brasil, fue un flan. El medio campo que parecía muy combativo, fue una puerta abierta y, adelante, fuimos nulos en ataque. A todo esto, debemos sumarle la sorpresiva lesión de Alex Valera, quien pudo dar una mano.
Decir que el equipo no funcionó, no es nada nuevo pero lo que sí preocupa de sobre manera, es declaraciones de jugadores y de gente de la prensa que aduce que Perú hizo un importante partido defensivo y que fue «incómodo» en cierto momento para Brasil. La verdad, no se entiende.

Perú dejó mucho que desear. Si la misión era defender el arco para que el Scratch no nos llene la canasta, se podría decir que íbamos muertos. ¿Hasta cuándo Brasil nos pasará por encima? ¿Hasta cuando los partidos con «La Canarinha» serán ver que no nos goleen? Pasan los años y nada cambia. ¡Emergencia!



















