En la década del 90, Perú vivía tiempos de terror. Las críticas hacia los árbitros peruanos eran tan crueles, que no les quedó más remedio que renunciar a seguir pitando en el torneo local y se declararon en huelga. Por esta razón que la FPF pida a ayuda a Conmebol para arbitrar la fecha, y por eso Juan Carlos Loustau, padre de Patricio dirigió el clásico entre Alianza Lima y Universitario un 31 de octubre de 1991 por el Regional Metropolitano y que acabó 0-0.
Fue cuando los árbitros peruanos hicieron huelga y Conmebol lo eligió a él
Loustau, venía de arbitrar el Brasil-Chile de 1989, el de la farsa del arquero chileno Roberto ‘Cóndor’ Rojas cuando cayó una bengala en la cancha del Maracaná, y el duelo entre Alemania Federal-Holanda de la Copa del Mundo Italia 90, en la que expulsó a cracks como Frank Rijkaard y Rudi Völler por una gresca. Un árbitro reconocido en todo el mundo, al grado de llegar a ser el segundo mejor de 1990.




















