Tarjeta roja para todos

Columna Pisando el area
Columna Pisando el area

Por Renato Landívar

“En el 2021 podemos hacer el Mundial sub 20”, declaran desde la Videna con una facilidad para generar una cortina de humo que tape la vergüenza vivida días atrás cuando se hizo público que nos quitaron la sede para el Mundial sub 17. Hicimos todo lo posible dicen, nadie se come el cuento, todo sabemos la infraestructura es pobrísima en el Perú, tanto así que los clubes no tienen donde jugar el torneo local.

Eso es culpa de todas las autoridades, en otros países hay estadios en todas las ciudades, todos con las condiciones necesarias para desarrollar el fútbol profesional. Por eso, creo que deben trabajar en ese tema desde ya. No esperar el último momento para hacer las cosas. El único club con uno propio es Alianza Lima.

La Comisión de Licencias le da luz verde a los escenarios prácticamente por cumplir. Todos valoramos su trabajo pero tampoco podemos ponernos una venda en los ojos y creer que por darles ciertas exigencias a los clubes y cambiarle el nombre al torneo nuestro torneo de fútbol se profesionalizará. Eso quizás pase, cuando exista gente más competente en los altos cargos. No voy a señalar a alguien en específico, cada quien es consciente de su trabajo.

Han pasado dos fechas de la Liga 1 y se habla más del arbitraje que del rendimiento de los futbolistas. En la primera jornada fue por un favorecimiento para Alianza Lima y en esta última para Sporting Cristal, paradojas de la vida los afectados fueron los íntimos. Los hinchas que decía los árbitros son humanos pueden equivocarse, ahora se quejan y piden mandar a la congeladora a Víctor Hugo Carrillo.

El arbitraje tiene un nivel bajo en nuestro fútbol, eso lo sabemos todos y ahora con la implementación del VAR (Video arbitraje) de repente las cosas mejoren. Debe existir una autocrítica desde la CONAR, últimamente veo que cualquier contacto es falta. El fútbol es de contacto, debe existir mayor criterio para cobrar en ese tipo de situaciones. El domingo recuerdo tres o cuatro buenos quites limpios de Wilder Cartagena que terminaron cobrándole.