Un gol más, no habrá

Columna Pisando el area
Columna Pisando el area

Por Renato Landívar

Daniel Peredo
Daniel Peredo

La voz ausente. Sus gritos de gol, hoy solo se pueden escuchar por Youtube. Confieso que lo hago, cada vez que recuerdo esas frases que el gran Daniel Peredo inmortalizó. “Gloria a Perú en las alturas”, “Un gol más va a haber”, “Con los huevos de Vargas”, “Jefferson Agustín Farfán Guadalupe, por su mamacita”, son las que más se me vienen a la cabeza.

Debe ser uno de los pocos periodistas con los que siento me faltó trabajar. Las pocas veces que lo crucé y le hice alguna pregunta siempre respondía amablemente. Era muy humilde por cierto, a pesar de ser un referente en el medio debido a la importancia que le daba la gente a sus opiniones. También por el respeto que generaba entre los más jóvenes por haber hecho radio, televisión y prensa escrita.

“Yo relato emociones”, dijo en alguna entrevista y razón tenía. Porque son pocos los narradores actualmente que hacen ello. ¿O desde que partió hay algún otro que tenga la aceptación popular de Peredo? La respuesta la dejo para ustedes. No es por crear polémica, si no para rendir un homenaje, a quien un día como hoy hace 365 días dejó de existir, para narrar los encuentros que hoy juegan en el cielo.

Me enteré de su muerte afuera de la Videna, cuando esperaba para realizar una entrevista. Sentí una pena profunda, debido a que lo consideraba también por las entrevistas que realizaba. Siempre sabía llegar al personaje, sacarle lo que todo el mundo quería escuchar. Algo que pocos periodistas logran, siempre con las preguntas precisas para darle confianza al entrevistado de soltarse. En lugar de atacarlo, le decía “vamos soy tu amigo me puedes contar”.

También creía que después de vivir los momentos de la selección peruana debía ir al Mundial Rusia 2018 pero así es el destino. A veces ingrato. Sobre todo con sus hijas que no lograron disfrutarlo, también por su madre, que según me entero no sabe de su muerte debido a una delicada enfermedad. De todo eso me quedó con la entereza de su esposa Milagros Llamosa, siempre mostrándose fuerte para sacar a adelante a los suyos.