
Christian Cueva, trabaja día a día para demostrar que está apto para ser convocado.
Todos merecemos una segunda oportunidad pero con Christian Cueva ya se perdió la cuenta. El ex #10 de la selección peruana, aduce haber aprendido de los golpes que le dio la vida y ahora, en Cienciano del Cusco, busca encontrar su mejor versión para pretender volver a vestir los colores de la selección.
El «cholito» lleva pocos meses en el cuadro «Papá» y, hasta el momento, no se le conoce escándalo alguno, todo lo contrario, se le ve en las redes sociales, trabajando todos los días con el conjunto cusqueño para aportar su granito de arena por su equipo y ya dependerá del profesor Jorge Fossati que vuelva a ser llamado para ponerse la bicolor.

“Extraño mucho la Selección, pero también me siento feliz de estar en Cienciano. Es lo que me mantiene de pie, lo que me mantiene firme: buscar ser feliz jugando al fútbol”, declaró Christian Cueva, quien recuerda con cariño, los años en que hacía añicos a todo rival que se le ponía encima y hacía delirar a todo un país.
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«Aladino» viene acoplándose de la mejor manera al cuadro cusqueño, demostrando, los minutos que le dan la oportunidad, que la magia está intacta en sus pies y que, poco a poco, se está poniendo en la mejor forma física, ya que, lleva mucho tiempo sin entrenar pero si trabaja de forma seria, alcanzará todas sus metas.
“Siempre trabajo en lo físico, busco estar cada vez mejor. Sé que los tiempos han sido cortos, no he tenido una pretemporada con un club, pero más allá de eso, mis compañeros y el cuerpo técnico me están ayudando para poder mantenerme bien y, de repente, dar lo mejor de mí, que es lo que quiero”, agregó Christian Cueva.

De cumplir con lo señalado, Perú, recuperará a un gran jugador que nos dio muchas alegrías en su debido tiempo. Es conocido que nuestra selección aún no logra encontrar ese nexo entre la volante y los delanteros, ese jugador que tenga la mística «perucha» y que rompa cintura en la medular. ¿Será el gran cambio que todos esperamos de Christian Cueva?. ¡Ver para creer!
















