Estrategia y disciplina: lo que el póker comparte con los deportes de alto rendimiento

Un jugador de póker que lee bien a su rival y decide en segundos bajo presión entrena el mismo tipo de reflejo mental que un deportista de alto rendimiento. Esta afirmación dejó de ser una comparación informal en 2024, cuando la Asociación Internacional de Deportes Mentales (IMSA) sumó oficialmente al póker a su lista de disciplinas. 

No es casual que cada vez más deportistas de otras disciplinas se sienten a una mesa de póker. El juego demanda el mismo tipo de atención, lectura del rival y manejo de la presión que exige competir al más alto nivel, aunque el terreno cambie de una cancha o un ring a un paño verde. Falta precisar, sin embargo, cuáles son en concreto esas habilidades que el póker y el deporte de alto rendimiento entrenan por igual.

La preparación como base común: entrenar la mente

Un deporte de alto rendimiento no se define solo por el esfuerzo físico, sino por la combinación de entrenamiento sistemático, planificación científica y apoyo profesional que empuja al atleta a su máximo nivel. Según LaLiga Business School, esa exigencia se sostiene en la disciplina, la resiliencia mental y una adaptación física constante a estímulos cada vez mayores.

Así como el cuerpo se prepara para sostener horas de esfuerzo, la mente necesita su propio entrenamiento. Tomar decisiones rápidas, leer patrones y sostener la concentración bajo presión son habilidades que se desarrollan con práctica deliberada, sin importar si el terreno de juego es una cancha o una mesa de cartas.

Esa práctica necesita un lugar y una rutina. Un ajedrecista entrena en clubes, torneos y plataformas como chess.com, jugando y analizando partidas contra rivales de cualquier nivel. En póker repetir manos y enfrentar una variedad amplia de rivales afilan el criterio de un jugador. Sea en circuitos presenciales de póker, o en plataformas online como Ignition Poker en Perú que ofrece mesas de distintos niveles para escalar de forma progresiva, es la práctica lo que hace al maestro.

Tomar una decisión sin conocer todas las cartas del rival, sea en la mesa o en la cancha, es un ejercicio de cálculo bajo incertidumbre. Anticipar la respuesta del oponente antes de actuar explica por qué un volante elige pasar en corto o buscar el cambio de frente, y por qué un jugador de póker decide igualar, subir o retirarse.

Sostener la disciplina después de una racha de resultados negativos es igual de importante que la técnica. Perder tres manos seguidas o fallar un penal no debería cambiar la forma de decidir la jugada siguiente, y la regulación emocional se entrena. El neurocientífico Estanislao Bachrach explica que el cerebro se entrena igual que el cuerpo. 

La visualización de una jugada, repetida con detalle antes de ejecutarla, activa las mismas áreas cerebrales que se usan al momento real de decidir. Un futbolista que visualiza un penal y un jugador de póker que repasa mentalmente una mano difícil antes de que llegue el momento están entrenando, en el fondo, el mismo mecanismo.

Entrenar el Cuerpo 

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Para los deportes tradicionales este entrenamiento parece más obvio que para los deportes mentales, y sin embargo, el cuerpo también se entrena para jugar al póker o al Ajedrez. 

El entrenamiento físico de un deportista de alto rendimiento se organiza en ciclos de fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad, repartidos en cinco o seis sesiones semanales. Un futbolista entrena entre hora y media y dos horas por sesión fuera de pretemporada, y hasta ocho horas diarias antes de una competencia importante.

En los deportes mentales como el ajedrez, el póker, o incluso los e-sports, el desgaste físico es menor, pero no inexistente. Por años se dijo que un Gran Maestro de ajedrez quemaba hasta 6.000 calorías por día de torneo, aunque estudios con calorimetría indirecta midieron apenas 1,67 calorías por minuto jugando, frente a 1,53 en reposo. Lo que sí golpea al cuerpo es la postura, ya que en actividades competitivas de muchas horas sentado el dolor de espalda afecta a cerca del 70% de los jugadores.

Así como un tenista, un basquetbolista o un futbolista dedican horas a perfeccionar técnica antes de un juego, un jugador de póker puede pasar horas revisando manos jugadas. Además, tiene que estar preparado para enfrentar largas horas de juego, sea en los paños físicos o en el ámbito del póker online. Jugar torneos multimesa, por ejemplo, suma horas de exposición ininterrumpida a la pantalla, y ahí es donde el cuerpo empieza a pasar factura.

Sin ir más lejos, en mayo de 2026 Mayo Clinic reportó que la fatiga visual afecta hasta al 56% de los jugadores competitivos de videojuegos y recomienda la regla de los 20-20-20, mirar algo a 20 pies de distancia durante 20 segundos cada 20 minutos. El clic repetido en varias mesas a la vez puede derivar en túnel carpiano o codo de tenista, y las horas sentado debilitan la zona lumbar y glútea de un jugador de poker.

Fortaleza mental para el desarrollo deportivo

Los equipos profesionales revisan grabaciones de cada partido para identificar errores tácticos que no se notan en tiempo real, y en los juegos de estrategia se hace lo mismo. Los jugadores de póker revisan el historial de sus manos, buscando patrones de decisión que se repiten y podrían corregirse. Hay un fuerte trabajo de análisis por detrás de los deportes, de índole física o mental. 

Más allá de las evidentes diferencias entre las disciplinas que exigen mayor rendimiento físico y los deportes de mente, la fortaleza mental que es necesario desarrollar para tener éxito en cualquier juego competitivo está demostrada. Hoy en día es común hablar de la importancia de cuidar la psicología en los deportes de alto nivel, y el entrenamiento mental que esto implica.