Por: Fernando Jiménez // Cuando embarga la emoción

Me llamó ayer por la tarde. Estaba en plena ceremonia de la graduación de mi hija Gabrielita, en Santa Mónica. Era la voz de Lucho Izusqui, estentórea aun, conservando la buena dicción. Hola Mencho, me pasaron la entrevista que me hiciste, muchas gracias. Un amigo, que vive cerca de casa, se ha emocionado al leerla. Y yo, imagínate, con tantas muestras de cariño de quienes escriben en el muro de tu Facebook. Y me pasa con su amigo, no puedo entender su nombre y cuando lo estoy escuchando se corta la comunicación, además por el ruido de los 1,200 graduados, de varios países del mundo, no se podía escuchar bien. Yo también emocionado que mi hija se haya graduado con honores en esta magnífica universidad de Los Ángeles. Y miro con detenimiento, las dos estrellas que antecede a su nombre, en el folleto. Qué emoción, por Dios. Todo el sacrificio, bien recompensado. Ahí la muestro en la foto, junto a su mami.
Y vuelvo a la realidad. Hace dos días fuimos con Elito, mi reportero gráfico, a recoger las credenciales, al Hotel Embassy, que pertenece a la cadena de hoteles Hilton, ahí nos indicaba la Media Hub, pero nos dijeron que a partir del viernes 14 se abren todas las sedes. Ahí nos tomarán las fotos respectivas, esperaremos unos cuantos minutos y nos entregarán lo solicitado. Pero no las entradas, si bien es cierto eso sirve para movilizarnos por diversos sectores, hay que sacar la entrada para el acceso al palco de Prensa. Por eso el 20 estamos viajando, en plena inauguración en Atlanta, en American Airlines, con destino a Dallas, para cubrir al siguiente día el Perú – Chile. Después de ese partido nos iremos a Kansas, para el Perú – Canadá y de ahí a Miami, para el choque ante Argentina
Les sigo contando mis Copa América, que cubrí. Tras el 83 y 87, tardamos casi 12 años para cubrir y fue en 1999 en Paraguay, de ahí vino la del 2004 que se hizo en nuestro país, pero, así como en la vida y el periodismo, no todo es color de rosas, un improvisado Jefe de Prensa, que no voy a mencionar su nombre, porque su papá es mi amigo y por respeto a él, no lo hago, no me quiso acreditar. Antes los ojos impávidos de Rocío Oyanguren y Carlitos Enciso, quienes miraban la escena. Me fui humillado, sin reclamar y con la cabeza gacha. Pero parece que Carlitos Enciso le contó al papá de ese muchacho y por la noche se apareció con las dos credenciales solicitadas. Tranquilo, ya está seguro tu hijo no me conoce, solo atiné a decirle. Lo único que recuerdo de esa Copa América, fue cuando fui a la final y Brasil le ganó a la Argentina, de Marcelo Bielsa. Era mi cuarta Copa América.
La quinta fue en el 2011 y fui a Argentina. Regresar a Argentina, para mí es como un bálsamo de alegría. Estuve desde los 18 a los 33 años y prácticamente toda mi juventud y mejor aun estudiando y empezando en el periodismo. La selección la dirigía Sergio Markarián. Empezamos en San Juan, luego en Mendoza. Recuerdo que el primer partido jugamos ante Uruguay, y Paolo Guerrero anotó el empate 1-1, tras ir perdiendo con gol de Luis Suarez. Después le ganamos a México 1-0 y caímos ante Chile en la primera fase, pero clasificamos con 4 puntos.
El equipo que mandaba Markarián, a la cancha era con Raúl Fernández, en el arco. Luis Advincula, Santiago Acasiete, el Mudo Rodríguez y el Loco Vargas en la zaga. En el medio Adán Balbín, Yoshimar Yotún, Rinaldo Cruzado y Carlos Lobatón y en la ofensiva André Carrillo y Paolo Guerrero. En la segunda fase le ganamos a Colombia 2-0. Radamel Falcao falló un penal, tirando la pelota a la tribuna, y eso nos dio fuerza para tras un disparo de media distancia Carlos Lobatón y el Loco Vargas, nos dieron la victoria, pasando a semifinales, en partido que se jugó en el Estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba, ya que se le cambió de nombre y era el Chateau Carreras, en el que Perú le había ganado a Escocia 3-1 en el Mundial de Argentina 78
Uruguay, con sus estrellas Diego Forlán y Luis Suárez, nos ganó 2-0. Su técnico era Oscar Washington Tabares. Los uruguayos venían de eliminar a Argentina (5-4) en definición de penales. Nosotros, nos trasladamos hasta La Plata para jugar con los charrúas. Un disparo de Forlán permitió que Raúl Fernández diera rebote y apareció Suarez con su estirpe goleadora para abrir el marcador e inclusive hacer el segundo gol. El tercer puesto lo jugamos ante Venezuela al que goleamos 4-1 y nos quedamos con esa posición. Al retornar a Buenos Aires para ver la final, lo fui a entrevistar al Nene Cubillas, quien estaba alojado en un hotel de Barrio Norte y cuando le pregunté qué jugador le había parecido interesante en la Copa, me dijo: Luis Suárez, ese va a ser un crack. Y no se equivocó.
Fuimos a ver la final en cancha de River, junto al colega Elejalder Godos Cáceres, Silvio Valencia, Alex Bernal, Sandro Centurión y Pablito Peña, de Best Cable y caminando por las calles antes de llegar a River, nos encontramos con Ángel Cappa, quien había dirigido hacia poco a la “U”. “Profe, regálese su libro”, le pedimos junto a Godos. Y nos dijo: No nada que ver, a mí la Editorial solo me da cinco ejemplares y el resto lo venden ellos”. Por eso cuando presenté mi libro En la Boca del Túnel, en 2016 lo hice solo sin apoyo de una Editorial.
Esa Copa la definió Uruguay con Paraguay y la ganaron los charrúas. Una Copa América más para su vitrina. Y Perú regresó con bombos y platillos. El gobierno de Alan García fletó un avión para que retorne la selección y fueron recibidos en el Estadio Nacional. Era mi quinta Copa América que cubría.