Un grito de corazón

La alegría de los muchachos tras el triunfo por penales
La alegría de los muchachos tras el triunfo por penales

Columna En la boca del tunel

Lo mejor del equipo fue la actitud mental. Les tocamos y desesperamos, aunque no llegamos al arco, pero estamos en semifi nales Pedro Gallese fue el héroe al atajarle un penal a Luis Suárez y los ejecutores estuvieron impecables

Por Fernando Jiménez
Desde Salvador de Bahía, Brasil

Lo que más me gustó fue la actitud mental. Uruguay fue el rival justo que necesitábamos
para intentar pasar. Le tocamos la pelota sucesivamente, claro que sin llegar al arco, ni tener profundidad, pero eso se irá mejorando, hay rivales y rivales. Lo más importante es que se recuperó el estado anímico. De la goleada que nos metió Brasil a lograr esta clasificación a semifinales. Ya son tres consecutivas: 2011 en Argentina, 2015 en Chile
y ahora 2019 en Brasil. La de Estados Unidos no se cuenta porque fue un torneo especial por el Centenario de la Conmebol.

La portada de ayer de Todo Sport coincidió. Fue como un presagio. Jugamos con el feriado de San Pedro y San Pablo y le pusimos la foto de los dos: San Pedro (por Gallese) y San Paolo por (San Pablo). Al equipo lo vi seguro. Me gustó como triangularon con toque que desesperaban a los uruguayos. Zambrano estuvo sólido atrás junto a Abram y se comieron a Suárez y a Cavani, las estrellas uruguayas.

Carrillo tiene categoría, aunque  no está en su mejor momento. Y Flores da un respiro por la banda izquierda. Se podría decir que Perú tuvo personalidad. Es verdad que no tuvimos
acciones de peligro en el arco rival, como dijo Tavares en la conferencia. Pero si tuvimos la posesión del balón. Uruguay se comía los amagues, pero cuando la recuperaba nos atacaba
con todo. Lo más notable es como la volante se esforzaba para ayudar a Tapia. Hubo generosidad para no darle espacios y nos pudiera hacer daño.

Eso fue lo más notable del equipo. Se vio en todo momento seguridad en Gallese, en los laterales Advincula y Trauco. No estuvo fino Yotún quien erraba contantemente. Carrillo en lo suyo, Cueva intentando y Paolo soportando a Godin y Giménez, como siempre.

En los penales, Suárez quiso asegurar y se la pateó al medio a Gallese. El grandote arquero no compró y la pelota le chocó en su humanidad. Ese penal fue el inicio de una esperanza,
un sueño de llegar a semifinales y la alegría de un país que el sábado pasado sufrió por la goleada propinada y ahora disfrutaba entrar a semifinales.

Y es que así es el fútbol. De la tristeza se pasa a la risa y viceversa. Ahora nos toca Chile, nuestro rival histórico. Ambas selecciones se motivan cuando se enfrentan y esta vez será en un país neutral. Ojo que si ganamos clasificamos a la gran final por primera vez en una Copa América. Campeones fuimos en los Sudamericanos del 39 y del 75, aun no era Copa América Tenemos que viajar a Porto Alegre.

Hay que hacer escala en Sao Paulo, donde los aviones la tienen como aduana. La distancia de Salvador a Porto Alegre es miles de kilómetros. Hay que ir haciendo escala por Sao
Paulo. El miércoles enfrentamos a Chile. Ya conocemos ese estadio. Ahí jugamos en el debut ante Venezuela. Vamos al mismo hotel. También ya lo conocemos. Es duro todo esto. Es una travesía sin par. Pero bien vale el esfuerzo si nuestra selección avanza.
El país está feliz. Nuestro niños también.

Que distinto es levantarse una mañana de domingo y saber que estamos entre los cuatro mejores de Sudamérica.