Conferencia con Gareca

Ricardo Gareca
Ricardo Gareca

Columna En la boca del tunel

 

 

 

 

Por Fernando Jiménez

He asistido a decenas de conferencias de Prensa y créanme que jamás busco figuración como dicen algunas personas y hasta periodistas en las redes. Que nos humillen y nos goleen 5-0 no es normal. Más aún si un equipo no tiene funcionamiento, no llega casi  nunca al arco rival, la conformación del equipo no es la ideal. Se le otorgan espacios a un rival que nos pintó la cara y hasta pudo hacernos 10 goles. Y después cambia y pone tres volantes de marca para parar la avalancha, cuando ya teníamos 4 adentro y saca al referente.

No basta decir, como dijo en la anterior pregunta de otro colega. Soy el máximo  responsable. Al final del partido sentí vergüenza. Me sentí humillado ante los colegas brasileños que me miraban como compadeciéndome. Traté de serenarme, ya no soy un chiquillo que se arrebata. Fui a la Sala Colectiva, así le dicen a la de Conferencia, y me senté solo en la primera fila del auditorio, lejos de mis otros colegas peruanos.

El moderador, creo que era argentino, estaba al lado de Gareca y de Nicolás Rey. Cuando me miró le hice una seña solicitándole el micro para ser el primero en preguntar. No me dio
bola y se lo dio a tres colegas antes que a mí. Cuando hice un gesto de desagrado, recién ahí ordenó que me dieran el micrófono.

Le hice una pregunta, aclarándole antes, su concepto sobre Brasil, del que dijo que era un rival superior. ¿Y si sabía que era así porque recién en el segundo tiempo puso tres volantes de marca. No cree que usted que debió planificar mejor sin darle espacios?
Y me respondió: Si usted ya se respondió para que le voy a responder.
Esa es la frase que usan muchos técnicos cuando se quedan sin argumentos de defensa.

A Ricardo Gareca siempre lo he tratado con respeto. Nunca lo he tuteado, pese a que debemos tener la misma edad. Siempre le he dicho usted y lo he llamado por su nombre. Tenía el rostro abatido. Ya había contestado tres preguntas sin aclarar sus errores o quizá defender con argumentos su idea. Por eso fue que le pregunté: ¿Usted acaba de decir que Brasil fue muy superior. Por qué entonces usted pone tres volantes de marca cuando ya estábamos 4-0 abajo. En los primeros 20 minutos se dio cuenta de su error, Perú no atacó nunca. Quisiera saber Ricardo porque no tomó las previsiones del caso?. Quizá hubo un par de adjetivos calificativos más y la pregunta fue muy larga. Pero acaso no era la misma pregunta que quería formularle el país que lo veía por televisión.

El salió con una respuesta que se la escuché varias veces a Marcelo Bielsa y a otros  entrenadores argentinos. “Para que le voy a responder si ya usted está comentando y ya hizo su análisis. Ya dije que el máximo responsable soy yo de la derrota”. Claro para él eso basta. Yo soy el culpable y punto. A mí me parece que se quedó sin argumentos e iba a quedar peor si respondía. Cuando le quise hacer la repregunta y le iba a decir, entonces
mejor que no haya conferencia y solo usted declare que es el máximo responsable, me cortó el moderador y ya no me dejó hablar. Quiero que quede claro, que yo no tengo nada
contra Gareca. Siempre he dicho que es un tipo muy querido en el fútbol argentino.

Inclusive algunos coleguitas argentinos se han solidarizado con él, pero a mí no me afecta, el periodismo es uno solo. Y las conferencias también. Sino para que se asiste. Para solamente escuchar: Yo soy el máximo responsable. Comprendo su estado de ánimo, si a mí se me caía la cara de vergüenza me imagino como llevaba la procesión por dentro él.  Pero en ningún momento le falté el respeto y nunca lo haría. Hasta le diría que le tengo estima y cariño por llevarnos al Mundial de Rusia. Creo que el problema no lo hemos hecho ni él ni yo, sino quienes virilizaron una pregunta quizá fuerte y no están acostumbrados
a ello. Tengo la conciencia tranquila y no busco fama ni figurar. Eso es lo menos me gusta.

Y los que me conocen saben que digo la verdad. Aún no termina la Copa y espero que al final sea cual fuere el resultados haga una evaluación de su trabajo con la selección. Y espero que responda las preguntas que se les formule. Lo que quise saber no respondió. Y
comprendo que fue por su estado de ánimo. Lo comprendo.